Iker Ibarrola: La mala elección en su momento de un pívot ‘motero’

Iker Ibarrola: La mala elección en su momento de un pívot ‘motero’
La mala elección en su momento de un pívot ‘motero’

Javier Ortiz Pérez

Con el Murcia 96-97.
Con el Murcia 96-97.

Iker Ibarrola escogió un lugar inadecuado para emprender su única aventura en la máxima categoría del basket español. Fue en el Murcia de la temporada 96-97, un equipo con numerosos problemas internos que solamente consiguió ganar seis encuentros (cinco en la liga regular y uno en el ‘playout’ frente al Xacobeo Ourense). Y aún así no acabó último, ‘superado’ por un aún peor Fuenlabrada.

Aunque llegaba como un pívot joven (20 años), fuerte y con buenas condiciones para progresar (la temporada anterior había destacado en la EBA cuando era la segunda categoría nacional con la camiseta del Patronato Bilbao), solamente llegó a disputar un minuto en partido oficial, en una rotunda derrota ante el Barcelona. No le dio tiempo a anotar ni a rebotear. “Yo alternaba los entrenamientos del Murcia con los del equipo vinculado, el Balneario Archena, y me vi en medio de una guerra que hubo entre los dos clubs por una pelea que hubo en un partido amistoso”, recuerda, con cierta resignación.

Ibarrola, pamplonés, había empezado a jugar en el colegio, pero pronto pasó al Club Baloncesto Navarra, que por entonces era uno de los equipos más potentes a nivel nacional... en categoría femenina. También tenía equipo de chicos y en él, nuestro protagonista destacó rápidamente con unas condiciones físicas importantes. “Pegué el estirón fuerte y con 15 años ya medía prácticamente lo mismo que ahora, 2,05”, apunta.

José Luis Abós se fijó en él para las categorías inferiores del CB Zaragoza, donde permaneció dos años antes de pasar al Bilbao con el éxito ya reseñado. “Nos salió una buena temporada y nos quedamos muy cerca del ascenso”, dice. Pero la experiencia de Murcia fue “espantosa” porque hubo “muchos malos rollos”.

A partir de entonces encontró un lugar en el que se encontró especialmente cómodo: El Ejido. En su equipo de LEB-2 y EBA tuvo un papel relevante durante seis de las siete siguientes temporadas, con un único paréntesis en San Sebastián por la amistad de su padre con Miguel Santos. “Yo creo que en la pista era un ‘gladiador’. Era capaz de pegarme con cualquiera y además de hacer 8 o 10 puntos si se necesitaban. Tuve la oportunidad de jugar varias veces en LEB, pero estaba más a gusto un poco más abajo”, sostiene.

En uno de sus viajes solidarios a Marruecos en moto.
En uno de sus viajes solidarios a Marruecos en moto.

Decidió abandonar el baloncesto profesional bastante pronto, con 26 años: “Me salió una buena oportunidad como comercial en Pamplona y regresé. Seguí jugando un tiempo en EBA, pero me rompí el tobillo y ya lo dejé definitivamente”. Su última campaña fue la 2005-06 con el Maristas Alvecón con 12 puntos y 4,4 rebotes. ¿Y ahora? Se dedica a otro tipo de deportes: “voy mucho en bicicleta, en quad y sobre todo en moto, todo lo que no podía hacer por contrato cuando estaba en el baloncesto. Con la moto he hecho algunos viajes de carácter solidario a Marruecos”.