Diego García: El argentino que se hizo importante en Burgos y Valladolid

Diego García: El argentino que se hizo importante en Burgos y Valladolid
El argentino que se hizo importante en Burgos y Valladolid

Javier Ortiz Pérez

Dos años en Burgos.
Dos años en Burgos.

El baloncesto español perdió a un buen elemento cuando Diego García decidió, en 2012, volver a su país natal, Argentina. Durante cinco años había demostrado ser un jugador muy práctico: los dos primeros siendo clave en el crecimiento del Burgos y los tres siguientes en un papel importante en Valladolid. Es un escolta que puede anotar de muy distintas maneras y al que no le falta el típico sello argentino de máxima competitividad, como ha seguido demostrando en la LNB. En esta temporada 2016-17 ha jugado para La Unión Formosa después de pasar por Libertad de Sunchales y Formosa.

García es de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe. De pequeño se debatió entre querer ser como Maradona o ser como Milanesio y acabó derivando a esto último. Tuvo buen ojo el Ford Burgos cuando le fichó en 2007: llegaba tras ser máximo anotador de la LNB con el Regatas de Corrientes, pero no era un ‘primer espada’ del mercado. “Ir a España fue algo que siempre quise. El único que me conocía era Eduardo Pascual, quien era el director deportivo del club, que me había venido a ver a Argentina y que apostó por mí como extranjero por dos temporadas. Por supuesto que al principio fue todo adaptación, porque cada liga es distinta y siempre cuesta acomodarse, pero cuando lo hice me fue muy bien. Tengo un gran recuerdo y cariño por el club y por la gente de la ciudad”, comenta. Sus 70 partidos allí se saldaron con 15,8 puntos en 28 minutos.

Su paso a la Liga Endesa era cuestión de tiempo. Y solo tuvo que desplazarse unos kilómetros, a Valladolid, aunque en una época en la que el histórico club pucelano ya no estaba en un buen momento económico ni institucional. Él supo aislarse: “Me sentí muy bien, fue un sueño jugar en unas de las mejores ligas del mundo, siempre con mucho esfuerzo. No había el presupuesto de otros equipos, pero tuvimos buenas temporadas. Mi segundo año fue el mejor. Pudimos entrar en la Copa del Rey y fue una experiencia inolvidable. Como en Burgos, también hubo muchos momentos muy lindos. Nos trataron muy bien a mí y a mi familia”. En total, 101 encuentros y 10 puntos en 22 minutos.

Tres temporadas en Valladolid.
Tres temporadas en Valladolid.

En ese tiempo, un día relució más que ninguno: cuando anotó 38 puntos y alcanzó los 47 de valoración en la victoria en Murcia. “Es imposible olvidar ese partido. Los tuve buenos y malos, como todos, pero a nivel números, quizás es uno de los mejores o el mejor. Fue un día increíble”, destaca.

Su vuelta a Argentina se demostró también como un acierto. Salió campeón (como dicen ellos) con Quimsa, el equipo de Santiago del Estero, en la 2014-15. Anteriormente había sido internacional con la absoluta en el Torneo de las Américas. “Fue otro de mis sueños cumplidos poder representar a mi país en este hermoso deporte”, dice, reconociendo la anotación como su gran fortaleza, así como “la creación de juego, jugar seguro con mucha determinación y carácter, con mucha importancia y decisivo en los momentos más calientes e importantes del juego. Nunca he sido un gran defensor, pero siempre juego con mucha intensidad”.

Con 37 años, el fin del baloncesto puede estar cercano, aunque ya se sabe que en su país es habitual alargar muchísimo sus carreras. ¿Qué hará luego? “Todavía no lo tengo claro. Puede ser relacionado con el basket o no. Sinceramente no decidí nada aún. De momento quiero jugar un par de años más y disfrutar de una carrera que junto con mi familia me hicieron muy feliz”, apostilla.

Campeón con Quimsa en el 2015.
Campeón con Quimsa en el 2015.