Michalis Pelekanos: El zurdo griego que volvió por donde había venido

Michalis Pelekanos: El zurdo griego que volvió por donde había venido
El zurdo griego que volvió por donde había venido

Javier Ortiz Pérez

Real Madrid 2007-08.
Real Madrid 2007-08.

Cuando se hacen estas listas jocosas de fichajes fallidos en la historia de tal o cual club, en la del Real Madrid suele surgir el nombre de Michalis Pelekanos. Qué viejos somos porque ya han pasado casi diez años de aquella floja temporada 2007-08 que firmó este alero zurdo griego que llegaba avalado por un gran cartel y se tuvo que volver por donde había venido.

Y es que, por mucho que se hable de la competitividad y el carácter griego, son numerosos los casos de jugadores de esa nacionalidad que no han acabado de triunfar en nuestra Liga, empezando por un compatriota de Pelekanos con el que llegó en forma de ‘pack’: Lazaros Papadopoulos. Nuestro protagonista de hoy solamente duró un año, siendo rescindido su contrato al final de la primera campaña después de protagonizar unos discretísimos 2,9 puntos y 1,5 rebotes en 11 minutos.

Por lo que se ve, ni le gustó a Joan Plaza ni Joan Plaza a él. Y eso que la apuesta parecía bien tirada: criado en la cantera del Peristeri, se había convertido en uno de los mejores nacionales de la liga helena con el AEK y sobre todo con el Panellinios, del que procedía y donde consiguió el título de jugador de mayor progresión de la competición griega 2006-07. Había ido ya con la absoluta y gustaba su condición luchadora y capacidad para anotar a media y larga distancia. Pero poco de eso se pudo ver aquí.

Su falta de confianza fue tal que en el partido liguero en el que más jugó, ante el Valencia (25 minutos) solo tiró tres veces a canasta, sin anotar ninguna de ellas. El murmullo en Vistalegre cada vez que saltaba a pista era considerable. Solamente superó los diez puntos en tres de sus 32 partidos y fue una víctima obvia de la ‘limpia’ que hubo aquel verano en el vestuario tras la eliminación en cuartos de final frente al Unicaja. De España sobre todo se quedó enamorado del jamón, que hacía que se lo mandasen expresamente.

Con el Maroussi, uno de sus equipos tras regresar a Grecia.
Con el Maroussi, uno de sus equipos tras regresar a Grecia.

Como todavía conservaba renombre en Grecia, firmó un contrato largo con Olympiacos, pero no llegó a ser realmente importante e incluso fue cedido al Maroussi. Puede hasta presumir de haber ganado la Euroliga del 2012, pero no jugó ni un segundo en la final ‘de Printezis’ (otro que no le fue bien aquí, por cierto) ante el CSKA. Fue desapareciendo de las convocatorias de la selección.

En los últimos años, a un nivel inferior como el del Aris, el Ploiesti rumano (su única salida al extranjero aparte de la de Madrid, en la 2014-15) y ahora en el Peristeri, ha mejorado bastante, aunque lejos de la condición de estrella que en su momento se le auguró. Un buen jugador de equipo, sí, pero nada más. A alguien le falló el ‘scouting’ en su momento.

Protagonizó una trágica historia el año pasado, publicada por Gigantes desde el portal SDNA.gr. Su mujer esperaba gemelas y tuvo un embarazo complicado hasta el punto que cuando dio a luz de forma prematura solo pensaban 720 y 650 gramos. Una de ellas murió una semana después y la otra salió difícilmente adelante tras varios meses de hospitalización.