Asier García: Brusco adiós al basket y feliz vida laboral en la actualidad

Asier García: Brusco adiós al basket y feliz vida laboral en la actualidad
Brusco adiós al basket y feliz vida laboral en la actualidad

Javier Ortiz Pérez

Con el Estudiantes en el 2000.
Con el Estudiantes en el 2000.

Casi lo último que se supo de Asier García fue que, en 2006, se tuvo que retirar del baloncesto a los 29 años tras sufrir un infarto cerebral. Fue una noticia impactante que llenó a todos de preocupación, pero desde entonces su vida ha transcurrido con normalidad. “Había terminado la  temporada con el Breogán y había jugado unos partidos con la selección de Castilla y León. Durante unos días me sentí enfermo. Parecía una gripe. Pero una tarde estaba merendando con mi mujer en un terraza y me dio. Afortunadamente me atendieron rápido en el Hospital Clínico de Madrid, estuve ocho días ingresado y no me quedó nada, excepto una pequeña dislexia durante los primeros días. He vuelto a hacer deporte, sobre todo esquí y baloncesto, con alguna pachanga”, cuenta.

Aquello fue un antes y un después para él en cuanto a lo laboral. Actualmente tiene lo que se dice ‘un puestazo’ en una multinacional como Cepsa como máximo responsable de Gestión Aduanera. “Durante mi carrera en el baloncesto siempre me dediqué a los estudios. Estaba viendo que mucha gente que prometía, luego no llegaba por lesiones o por mala suerte. Así es que terminé Derecho cuando todavía estaba en activo”, destaca.

Antes de llegar a uno ‘gigantes’ nacionales de los carburantes tuvo dos trabajos relacionados con el basket: en la agencia de representación que había llevado sus asuntos, con José Ortiz y Arturo Ortega, y como asesor jurídico de la Federación Española en el entramado de la organización del Eurobasket 2007: “Después de aquello busqué otras cosas y encontré sitio en Cepsa, en el departamento comercial, como ‘trader’. Fueron cuatro años, hasta que surgió la ocasión de llevar todo el tema de aduanas. Y ahí sigo”.

En el Pamesa Valencia.
En el Pamesa Valencia.

Asier García nació en Salamanca, pero prácticamente siempre ha vivido en Madrid. Empezó al baloncesto en el colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo. Curiosamente, su entrenador era Ángel Jareño, que después sería importante en su carrera profesional. En edad cadete se incorporó al Real Madrid, con el que fue campeón de España junior. El Estudiantes, que le había descartado en una prueba, le recuperó de la mano de Pepu Hernández y participó en la Copa del Rey ganada en el 2000. Después alternó muy buenas temporadas en la LEB (Complutense, Zaragoza, Tenerife) con un papel mucho más secundario en la ACB (Valencia, Breogán), en la que totalizaría 101 partidos con 3,7 puntos en 9 minutos de media.

Un ‘4’ de 2,07 con gusto a lanzar desde lejos, algo que no era tan frecuente como ahora. Siempre se le solía pedir algún esfuerzo más a nivel defensivo. “Es absolutamente verdad que yo era un jugador de ataque y que lo que pude conseguir fue gracias al tiro de fuera. Si dijese lo contrario, mentiría. En mi época no había muchos jugadores de mi estilo. Ahora ya es más habitual por la evolución física”, asume.

Cuando mira atrás está satisfecho: “No soy mucho de nostalgia, pero sí que siento orgullo. Soy afortunado de poder haber vivido dos vidas tan diferentes. La primera, pudiendo vivir de mi pasión, jugando y entrenando al más alto nivel, con las selecciones, en la Euroliga, ganando títulos... La segunda, plenamente integrado en el mercado laboral”.

Imagen actual.
Imagen actual.