Anderson Varejao: El ‘actor secundario Bob’ se impulsó en el Barcelona

Anderson Varejao: El ‘actor secundario Bob’ se impulsó en el Barcelona
El ‘actor secundario Bob’ se impulsó en el Barcelona

Javier Ortiz Pérez

Recién llegado a Barcelona.
Recién llegado a Barcelona.

Anderson Varejao cumplirá el próximo 28 de septiembre 35 años. Resulta una buena frase para recordar lo rápido que pasa el tiempo: lo que era ‘hace nada’ una gran promesa impulsada en España hacia una larga carrera en la NBA es ya un veterano al borde de la retirada.

No es que últimamente le estén saliendo demasiado bien las cosas. Perdió la final del 2015 con Cleveland Cavaliers ante Golden State, ocho años después del 4-0 infrigido por los Spurs en su otra oportunidad por el anillo; fue traspasado por la franquicia de Ohio unos meses después a Portland, pero no llegó a jugar un partido antes de ser cortado; le fichó Golden State como refuerzo interior, pero no dispuso de los minutos deseados y volvió a perder la final del 2016, curiosamente frente a los Cavs y, por último, los propios Warriors prescindieron de él y no encontró equipo para los ‘playoffs’. Se habló de que de nuevo los Cavaliers podían reclamarle, pero todo quedó en nada.

Estos episodios tampoco deben emborronar una carrera NBA más que digna y de la que en principio tampoco se esperaba demasiado. Sorprendió en su momento (ahora quizás sea más normal) que un jugador sin mucho recorrido en Europa accediese a la liga norteamericana y se hiciese pronto con un puesto en la rotación.

Nacido en Espíritu Santo, en la zona sudeste del país, Varejao empezó a jugar por diversión. Su hermano, otro pívot llamado Sandro, sí era profesional y fue su espejo durante los primeros años en el França. De repente se convirtió en una fuerza de la naturaleza: quizás no muy estético, pero sí enormemente rápido para su talla y con una inmensa facilidad para el rebote y el tapón. En un abrir y cerrar de ojos estaba en la selección absoluta. Muy avispado, el Barça le fichó con 19 años, aunque en las dos temporadas y media que pasó con los azulgranas no dispuso de mucha continuidad, ya que ejerció como extracomunitario de recambio cuando alguno de los principales (sobre todo Dejan Bodiroga) tenía problemas.

Un fijo en la selección brasileña.
Un fijo en la selección brasileña.

Antonio Maceiras, secretario general del Barcelona, hablaba de él en estos términos cuando se le fichó: “Es una incorporación de futuro, creemos que tiene un campo de evolución muy grande y que se puede convertir en un muy buen jugador, con un papel trascendental en el futuro (...). Es un ‘4’ muy atlético, que tiene buena mano desde media distancia y que tiene brazos muy largos que le hacen tener una gran capacidad taponadora. Todavía tiene mucho que mejorar, tiene 19 años y hay bastantes cosas en las que trabajar”.

Así es que al menos en Liga contabilizó 33 partidos en ese tiempo, con 7,4 puntos y 4,7 rebotes en 20 minutos. Sí contribuyó un poco más a ganar la Euroliga del 2003 dando algún relevo a Roberto Dueñas y Patrick Femerling, pero sirva como ilustración de su peso en la plantilla que en la final contra la Benetton en el Sant Jordi solo estuvo en pista 5 minutos en los que no anotó.

El año siguiente entró en el ‘draft’ (número 30), pero los Orlando Magic le enviaron inmediatamente a Cleveland, el único equipo que conocería en los siguientes doce años. Se arriesgó con la aventura americana y no se puede decir que le saliese mal: su juego de entusiasmo contagioso conectó rápidamente con la afición y también se convirtió en buen amigo de LeBron James, siempre deseoso de estar rodeado de este tipo de interiores. Su ‘look’ con el pelo a lo ‘actor secundario Bob’ le dio también un carisma especial.

El problema fueron las lesiones: un hombro una vez, la rodilla... Lo más grave fue un coágulo en un pulmón en la que, por números, estaba siendo su mejor temporada, la 2012-13 (14,1 y 14,4 rebotes). Cuando regresó ya no pareció ser el mismo, con la serie de circunstancias negativas narradas anteriormente. Aun siendo un jugador que lo da todo y que hasta acabó siendo más peligroso en ataque que al inicio de su carrera, sí pareció haber perdido esa explosividad que le caracterizaba. Al menos tuvo el orgullo de rechazar el anillo de campeón que los Cavs le ofrecían por haber pertenecido en la liga regular a la plantilla 2015-16.

¿Ahora qué va a pasar con él? Lo más probable es que busque un último contrato en la NBA, algo que no está muy claro que consiga. Si no, las posibilidades se le abren: todavía puede ser bastante útil con un rol limitado en Europa o bien puede encarar la retirada en la emergente liga de su país...

Casi toda su carrera NBA en Cleveland.
Casi toda su carrera NBA en Cleveland.