Ricardo Pámpano: El bético que acabó cediendo ante su hombro izquierdo

Ricardo Pámpano: El bético que acabó cediendo ante su hombro izquierdo
El bético que acabó cediendo ante su hombro izquierdo

Javier Ortiz Pérez

Foto oficial con el Cajasol.
Foto oficial con el Cajasol.

Internacional en categorías inferiores (incluyendo un oro en el Europeo U16 de 2009), el caso de Ricardo Pámpano es otro de esos en los que el estado físico depende de forma clara asentarse en la élite o no. Él, escolta sevillano, al menos pudo debutar en la Liga Endesa con el entonces denominado Cajasol (cinco partidos entre las temporadas 2010-11 y 2011-12). Nos lo cuenta él en primera persona.

“Empecé jugando en mi colegio, Santa Joaquina  de Vedruna, debido a que el profesor de educación física era el entrenador del equipo le comentó a mis padres que por qué no me metían en el equipo de baloncesto, que había muy buen ambiente y que él creía que se me podría dar bien el baloncesto por mis características físicas. Dos años después el por entonces Caja San Fernando me llamó para el minibasket.

Aquellos ocho años en su cantera los recuerdo con un cariño inmenso. He pasado gran parte de mi infancia y adolescencia allí. Son muchas horas de entrenamiento, de gimnasio, de fisioterapeutas, muchos viajes, muchos partidos... Pero realmente lo mejor fue la gente que me ha permitido conocer. Muchos de mis compañeros siguen siendo amigos. Acabas formando una familia. Mucha culpa del buen ambiente es culpa de los entrenadores, fisios, responsables... de los cuales guardo un enorme recuerdo de todos. Hoy en día mi forma de ser esta muy influenciada por aquello. Te aportan unos valores que son difíciles de aprender fuera de la dinámica de un equipo. Me dedicaba a jugar el deporte que me gustaba, en el club de mi ciudad y con un equipo de amigos… ¡¡no se puede pedir más!!

En la actualidad con su pareja, Marta Paredes.
En la actualidad con su pareja, Marta Paredes.

Debuté contra el Alicante. Fue un sueño hecho realidad. Recuerdo Fue una de las primeras veces que entré en la convocatoria y tuve la suerte de que el partido se desarrolló muy bien para los intereses del equipo y llegamos  a los últimos minutos con una ventaja bastante amplia. Intuía que podía ser el día en que Joan Plaza me diera la oportunidad y cuando se giró y me señaló creo que tardé milésimas de segundo en llegar a la mesa de cambios de las ganas que tenía. El tiempo esperando recuerdo que se me hizo eterno, y para más inri iba a sustituir a Louis Bullock, todo un ídolo para mí desde pequeño. El aplauso con el que San Pablo me recibió nunca lo olvidaré, pero una vez en la pista desaparecieron los nervios y lo único que intenté es no cometer ningún error en defensa. Tuve la suerte que en el primer ataque que tuvo el equipo me llegó el balón para un triple y lo metí…. Eso sí que no entraba en ninguno de mis pensamientos. Fue como una película.

¿Luego? Después de varios años con pocas participaciones en el primer equipo decidí cambiar de aires e irme al Oviedo, en LEB Plata, con el objetivo de buscar minutos y madurar como jugador. Allí coincidí con auténticos cracks como Fran Cárdenas o Víctor Pérez, ambos salidos de la cantera del Caja también y que fueron claves en la adaptación. La temporada empezó con buenas sensaciones, pero un día me lesioné. Sufrí una luxación en el hombro izquierdo, que ya tenía operado por el mismo problema en mi época de junior. A partir de ahí todo cambió. Estuve bastante tiempo apartado de las canchas. A pesar de que pude volver a jugar y participar en el ascenso a Oro del Oviedo, el hombro nunca me quedó bien y me seguía dando problemas muy a menudo. Tomé la decisión de volver a Sevilla y tomarme el baloncesto de otra forma. Seguí jugando de forma más amateur en distintos equipos de la ciudad, pero sufría luxaciones con demasiada frecuencias. Tuve que tomar la triste decisión de dejar de practicar baloncesto. Tantas luxaciones podrían provocarme problemas futuros.

Siempre me he visto un buen jugador de equipo. Mi principal fortaleza siempre ha sido saber llevar el control del juego con una buena capacidad para organizar el juego, y asumir responsabilidades en los momentos decisivos de los partidos. Siempre lo daba todo hasta el final. Mi principal debilidad era el manejo con mi mano izquierda. Siempre estuve trabajando para mejorarlo, pero entre que era mi mano débil y las lesiones en el hombro izquierdo siempre me costó bastante.

Desde que dejé el basket he llevado una vida bastante normal, muy parecida a la de cualquier chaval de mi edad. Estoy terminando mis estudios de Ingeniería Industrial. Recientemente ha nacido mi sobrina por lo que me estrenado como tío, una experiencia maravillosa. En el plano deportivo me cambié y junto a mi pareja de pádel, Alfonso Rubio, estamos entrenando para intentar dar el salto en próximos años al ranking nacional. No obstante sigo el baloncesto y soy un fiel seguidor de todos los equipos en los que juegan compañeros míos como Joan Sastre, Jaime Fernández, Kristaps Porzingis, Beka Burjanazde, Antonio Izquierdo... Y como no podía ser de otra forma sigo al actual Real Betis Energía Plus, al que intento ir  a ver cada vez que puedo y al que cada vez que veo siento la pena de no haber podido vestir la camiseta verdiblanca, ya que también es mi equipo de futbol desde chico y hubiera sido muy bonito”.