Bruno Lábaque: El descenso del Tenerife, ‘puñal’ en su corazón argentino

Bruno Lábaque: El descenso del Tenerife, ‘puñal’ en su corazón argentino
El descenso del Tenerife, ‘puñal’ en su corazón argentino

Javier Ortiz Pérez

En acción con Rudy Fernández.
En acción con Rudy Fernández.

La única temporada de Bruno Lábaque fue bien a nivel individual, pero mal en el colectivo. Ocurrió en la 2004-05, cuando el Unelco Tenerife confió en él para imprimirle ese clásico carácter competitivo de los argentinos a la posición de base. Él cumplió, pero el equipo no tanto, lo que le dejó penúltimo en la liga regular.

No le faltaron ofertas para seguir aquí, pero las rechazó. Conservaba un gran cartel en su país, con cuya selección absoluta acudió a varias citas internacionales como los Campeonatos Sudamericanos de 2003 (plata) y 2004 (oro) y allí volvió. A Tenerife había llegado procedente del Rímini y luego solamente jugó una vez más en Europa, unos meses en Rieti en el 2006.

“Mi llegada a España se da después de una muy buena temporada que tuve en Italia. Tenía dos o tres ofertas y me incliné por Tenerife por lo bella que es la isla y aparte porque me gustó mucho el proyecto”, comenta hoy en día. Lábaque lleva el baloncesto en las venas: su abuelo jugaba, su padre también y “desde muy chico me llevaba al club, en el que estaban también varios compañeros de colegio”.

No se perdió ni un partido de liga regular, promediando 5,9 puntos y 2,6 rebotes en 25 minutos. “Tengo los mejores recuerdos de la isla, del club, de todos... En lo personal me fue bien, salí mejor recuperador de balones en la Liga. Fui como segundo base y ya a la segunda jornada estaba de titular”, comenta. Pero tampoco oculta la parte negativa, la concerniente a los resultados, con solo nueve victorias: “Fue muy triste irse al descenso. Tuvimos muchos problemas de cambios de jugadores. El equipo nunca funcionó como equipo. Y la terminamos pagando lamentablemente para la gente de Tenerife y nosotros con el descenso. Los directivos del club conmigo se comportaron excelente”.

Pero con distancia prima lo mucho que le gustó vivir allí, como no puede ser de otra manera cuando se habla de un lugar tan paradisíaco. “Me encantaría volver algún día a la isla, a ver el club, la gente... Dejé muchos amigos allá. Después acá en Córdoba, fue el lugar más lindo y donde más cómodo que estuve”, añade. Entre risas afirma que “ojalá me vuelvan a invitar a pasear por la isla”, comenta.

Imagen actual con el Atenas de Córdoba.
Imagen actual con el Atenas de Córdoba.

Desde luego, habla casi como un ‘chicharrero’ más: “Tuve varias ofertas para ir de segundo base a otros equipos de la Liga, pero me volví para Argentina para estar cerca de mi gente. El tema del descenso me dolió mucho y necesitaba recargar energía con los afectos y la familia”. Se define como un jugador “aguerrido y temperamental” al que, claro, “no le gusta perder”. “Siempre estoy a disposición de lo que me pida el entrenador”, destaca.

Lo bueno es que ha continuado en las pistas a sus 39 años en el club de su vida, el Atenas de Córdoba, que fue donde empezó y donde se retirará pronto. “Que esté todavía en el alto rendimiento creo que habla de lo mucho que me cuidé en mi carrera. Nunca tuve lesiones muy graves. Estar jugando en el club que amo y me vio nacer ayuda mucho. De todas maneras esta es la última temporada que juego, ya que dentro de poco me retiro”.

¿Y qué hará luego? “El Atenas me ha ofrecido ser general manager del club, para lo que ya hace un año me vengo preparando. Es un gran paso y estoy muy feliz de seguir ligado al baloncesto automáticamente cuando deje de jugar. Espero poder ir a clubs de Europa para interiorizarme, intercambiar opiniones, y así poder hacer un gran trabajo”.