Hubert Henderson: Cuatro equipos en España, cuatro historias diferentes

Hubert Henderson: Cuatro equipos en España, cuatro historias diferentes
Cuatro equipos en España, cuatro historias diferentes

Javier Ortiz Pérez

Caja de Ronda 90-91.
Caja de Ronda 90-91.

Cuatro momentos muy distintos tuvo Hubert Henderson en España en la década de los 90. Se trataba de un jugador de mucha calidad y ‘sobrado’ a nivel físico. Con sus 2,05, era un ‘3’ alto que jugaba también de ‘4’ sin ningún problema. Elegante, fibroso, con algo de ‘mano’ para tirar de lejos... Un jugador muy interesante, en suma, pero que aquí no le salieron bien las cosas del todo.

Con su carrera universitaria repartida entre Mississippi State y Missouri State, Henderson andaba entre la CBA y la liga venezolana cuando llegó a nuestra liga por primera vez. Lo hizo en unas circunstancias anómalas: en verano de 1990 el entonces Caja de Ronda (actual Unicaja) había fichado a Mike Smith y tramitaba su nacionalización. Mario Pesquera, entrenador de los malagueños, abogó por no darle de alta como extranjero y esperar, fichando mientras tanto a nuestro protagonista de hoy.

Su respuesta estaba siendo bastante buena (18,2 puntos, 7,2 rebotes, 40% en triples), pero como el pasaporte de Smith no terminaba de llegar, la directiva ‘sugirió’ la sustitución, a lo que Pesquera se negó rotundamente. Eso acabó provocando su dimisión y la salida de Henderson por Smith.

Aquello seguramente no fue muy justo, pero tuvo la oportunidad de redimirse dos años después, tras un paréntesis en el Iraklis de Salónica, cuando el Festina Andorra que debutaba en ACB lo fichó para formar trío extranjero con ‘Piculín’ Ortiz y Dan Godfread. Entonces sí pudo jugar la temporada completa, rindiendo a un buen nivel de nuevo (14,3 puntos y 4,7 rebotes), aunque no renovaría, quizás lastrado por unos flojos ‘playoffs’ ante el Caja San Fernando (rápida eliminación por 2-0), quizás por una fama de juerguista que creía exponencialmente.

Tuvo que bajar un peldaño, aunque mantenía buen caché: se incorporó a un Fuenlabrada que empezaba entonces a alumbrar el proyecto de baloncesto profesional que mantiene hasta nuestros días. Era la estrella de un equipo con jugadores como Rodrigo de la Fuente y que estaba dirigido desde el banquillo por uno de los agentes más influyentes de la actualidad, José Ortiz. 

Fuenlabrada 93-94.
Fuenlabrada 93-94.

Acabó en el Cantabria de la primera edición de la Liga EBA, la 94-95, aquella en la que era la segunda categoría nacional y estaba llena de clubs potentísimos. Pero a los tres meses fue cortado. El motivo fue, según se aseguró en su momento, que todos estaban hartos de sus correrías nocturnas pese a que en la pista lo hacía muy bien.

Fue entonces cuando decidió ‘emigrar’ a Japón, donde buena parte de la recta final de su carrera. Por lo que se ve, se adaptó bien a aquella cultura y a aquel baloncesto: lideró a los Isazu Motors a dos títulos nacionales, acompañados de sendos ‘MVPs’ para él. Incluso dio clases de educación física e inglés allí.

Sin embargo, es uno de esos jugadores muy difíciles de rastrear la pista cuando se retiran. Lo último que se sabe sobre él se remonta a 2001, cuando fue jugador-entrenador de los Billings RimRockers de una pequeña liga comercial nortemericana llamada International Basketball Association (IBA).

Una última curiosidad: llamaba mucho la atención el diente de oro que exhibía con sus iniciales ‘HH’...