Alex Etxebarria: El capitán de la selección junior jugaba en un club pequeño

Alex Etxebarria: El capitán de la selección junior jugaba en un club pequeño
El capitán de la selección junior jugaba en un club pequeño

Javier Ortiz Pérez

Con el Elosúa León 92-93.
Con el Elosúa León 92-93.

En verano de 1987 se daba una curiosa circunstancia: en la selección española junior estaba lo mejor de lo mejor de las canteras de los grandes clubs, con gente como Juanan Morales, Carles Ruf, Tomás Jofresa, Jordi Soler o Santi Abad. Entonces... ¿quién era su capitán, un alero vasco llamado Alex Etxebarria que jugaba un pequeño club de Durango, el Tabirako?

Así lo explica él: “La vida son muchas casualidades. Participé en un clinic de entrenadores que hubo por aquí y a uno de ellos que tenía relación con el seleccionador le debí gustar y me propuso. Era un chaval del Tabirako, sí, rodeado de algunos tipos que llegarían muy lejos”. Seguramente peca de falsa modestia: de Etxeberría se decía que tenía una técnica individual exquisita, ‘marca de la casa’ de una entidad que siempre se ha caracterizado por trabajar muy bien ese aspecto entre sus chicos. Aquel equipo ganó la Copa del Mediterraneo en Vitre (Francia), fue subcampeón del Torneo de Manheinm en Alemania (perdiendo solo la final ante USA) y concluyó quinta en el Europeo de Yugoslavia.

“Era tirador, aunque igual siempre me ha faltado algo de físico”, apunta Alex, que tenía que acabar por lógica en el Cajabilbao y así ocurrió. En el club de La Casilla se mantuvo cinco temporadas (cuatro en ACB y una en Primera B), pero sin llegar nunca a asentarse como un jugador importante. “Creo que me perjudicó coincidir con gente con mucho peso y experiencia en mi mismo puesto. Estuve con Iturriaga, Davalillo, Cabezudo, Mark Simpson, Alberto Ortega... Siempre te queda el resquemor de haber podido hacer un poco más de lo que hiciste, está claro. También depende de los entrenadores con los que estés”, comenta.

Tras su salida del ‘Botxo’ tampoco tuvo mucha suerte. Disfrutó de una segunda oportunidad en la élite con el Elosúa León 92-93, pero en esa ocasión fueron nada menos que Xavi Fernández y Xavi Crespo los que le taparon el camino. Terminaban allí 65 partidos en la máxima categoría, con promedios de 2,4 puntos en 9 minutos. Plasencia (cuando era vinculado del Cáceres), Huelva y Calpe fueron sus últimas experiencias antes de optar por la retirada en 1996, seguramente demasiado joven porque todavía no había cumplido los 27 cuando jugó su último encuentro. “Después he tenido la posibilidad de jugar en alguno de estos partidos de veteranos que se organizan de vez en cuando, pero no he querido participar. Acabas cansado”, sostiene.

En la actualidad.
En la actualidad.

El antiguo capitán de la junior había trazado su propio plan de futuro lejos de la canasta. “Tenía claro que era importante seguir estudiando, aunque desde luego se me hizo complicado aprobar mientras que era jugador profesional. Pero siempre me preocupé de seguir matriculado en Administración y Dirección de Empresas y por fin acabé la carrera ya casado. Era el típico mayor que le pedía apuntes a los chavales”, cuenta entre risas.

Se metió en el mundo de la maquinaria industrial y de ahí no ha salido, siempre ejerciendo como representante, sobre todo en el norte peninsular. Vive en Eibar, donde quizás inesperadamente está recuperando la pasión por la canasta de un modo muy emocional: “Aquí está todo bajo la influencia del fútbol, pero un grupo de gente vamos sacando adelante un equipillo de baloncesto para chavales que se llama Katukale”.