Mike Phillips: Dos años ya sin un amante de las siestas españolas

Mike Phillips: Dos años ya sin un amante de las siestas españolas
Dos años ya sin un amante de las siestas españolas

Javier Ortiz Pérez

Campeón NCAA con Kentucky... antes del bigote.
Campeón NCAA con Kentucky... antes del bigote.

El 25 de abril del 2015 nos dejó Mike Phillips, uno de los americanos más destacados entre los que pasaron por España en los años 80. El tipo era todo un seguro de vida: no demasiado estético en su juego, pero sí muy eficaz en los dos lados de la cancha. No es de extrañar que durante una década no le faltase trabajo aquí, donde pasó toda su carrera como profesional.

Un poco al estilo del epitafio de John Wayne, que pidió que en su tumba se inscribiese aquello de “feo, fuerte y formal”, Phillips dejó una impronta buenísima en todos los equipos en los que estuvo, empezando en 1979 y terminando en 1990, desde el modesto Mollet al ascenso con el Murcia pasando por un ‘doblete’ con el Barcelona (80-81) y ser ‘jugador franquicia’ en Licor 43, Español, Valladolid y Granollers. Manel Comas confió en él varias veces por su fiabilidad. Su último equipo fue el Prohaci Mallorca en la 90-91.

 “España fue muy buena conmigo y con mi familia. La gente siempre me trató estupendamente. Nos encantó la comida e incluso hoy en día hablamos sobre aquellos años”. Es lo que contaba en 2013 en una entrevista que mantuvimos para ‘Gigantes del Basket’. Vivía en Madisonville, Kentucky, donde en 1978 ganó el título de la NCAA como ‘sexto hombre’. Tercera ronda del ‘draft’ de ese año (número 45 por los Nets), nunca llegó a jugar en la NBA.

Phillips vivió casi siempre en Barcelona, aunque de Valladolid también guardaba un recuerdo especial: “disfruté mucho yendo de caza por allí”. Y es que el estilo de vida español le enganchó: “A veces me sorprendo a mí mismo con ganas de echar una siesta (sic) alrededor de las dos de la tarde”.

Barcelona, primer equipo español.
Barcelona, primer equipo español.

No estamos ante un jugador espectacular. Ni siquiera rápido. Y siempre lucía unas aparatosas rodilleras que no expresaban nada bueno. Pero su rotunda presencia y buenos fundamentos eran un seguro de vida. Solo están disponibles las estadísticas de sus seis temporadas ACB, unos solidísimos 23,2 puntos y 9,2 rebotes (¡65% en tiros de dos!). “Era grande y muy físico y la mayor parte del tiempo jugaba de espaldas a la canasta. Ese era mi sitio. Me tomaba en serio lo de anotar y rebotear”, analizaba. Fue máximo anotador liguero en la 85-86 empatado con David Russell. Aquella misma temporada consiguió 49 puntos ante el Breogán.

Nació en Akron (Ohio), la misma localidad en la que vinieron al mundo tanto LeBron James como Stephen Curry. Seguía de reojo la NBA y aseguraba que no estaba sorprendido del éxito de los españoles: “Cada años que estuve allí vi cómo subía y subía el nivel de la liga. Ahora hemos llegado a esto. Les deseo a todos ellos lo mejor y sé que llegarán más en el futuro”.

Cuando regresó a su país en 1991 abrió una clínica junto con su esposa, Candy. En los últimos años de su vida ejercía como director de ‘marketing’ de una empresa de equipamiento médico. Confiaba en ser abuelo, pero un estúpido accidente doméstico (por lo que se publicó, cayó desde una escalera fatalmente) se lo impidió. Otra característica física clave en él era un bigotazo que no dejó de lucir. “Es mi marca”, decía entre risas.  John Wayne era efectivamente su ídolo. Y le encantaba salir de pesca y caza, fabricarse sus propios cuchillos y mascar tabaco.

Su fallecimiento fue incluso ‘trending topic’ en España durante unas horas, una prueba de la dimensión que tuvo en su momento. Solo hubo palabras buenas por parte de quienes le conocieron en un artículo para acb.com.” Yo creo que era el yanqui más yanqui de los que han pasado por aquí”, comentaba Nando Heras, ex compañero suyo en Licor 43 y Cacaolat Granollers. “Físicamente era muy fuerte. Cayó muy buen en el vestuario. Siempre ayudó a lo que se le pidió. Francamente era muy buena persona”, recordaba Manolo Flores, que compartió vestuario con él en el Barcelona, desde 1980 a 1982. “Era muy sencillo jugar con él. Entendía perfectamente el juego y tenía unos fundamentos increíbles”, contaba Albert Illa, base del Español. “Todo el mundo coincide en que, siendo un crack, era el tío más sencillo que te podías echar a la cara. Era uno de esetos tíos con los que siempre te apetecía irte a tomar una cerveza para charlar. Parecía serio, pero también tenía su humor”, añadía.

Valladolid.
Valladolid.

“Fue como mi padre deportivo”, señalaba el también ex blanquiazul Manel Bosch, que confesaba haberle tenido “idolatrado”. “Muchas veces nos teníamos que emparejar en los entrenamientos porque yo todavía jugaba por dentro. Nos enseñó muchísimo a Santi Abad y a mí. Lo hacía muy fácil. Era un anotador puro. El entrenador nos tenía que decir que dejásemos de ‘pegarnos’ con él a veces, pero siempre tuve claro con él que no había que permitir una canasta fácil. En lo personal, era respetuoso con todo el mundo. Le encantaba tomarse algo después de los entrenamientos, hablar con nosotros su acento peculiar”, declaraba.

Descanse en paz.

Cacaolat Granollers.
Cacaolat Granollers.

 

 

 

Unos meses antes de fallecer.
Unos meses antes de fallecer.