Javier Díez: Del tapón a David Russell a la rodilla que paró la progresión

Javier Díez: Del tapón a David Russell a la rodilla que paró la progresión
Del tapón a David Russell a la rodilla que paró la progresión

Javier Ortiz Pérez

Con el equipo junior del Cajabilbao en La Casilla.
Con el equipo junior del Cajabilbao en La Casilla.

Javier Díez disputó un par de partidos como junior en el Cajabilbao 87-88. Era un interior burgalés cuya carrera estuvo condicionada por las lesiones y al que hemos encontrado en su ciudad natal. Trabaja en Benteler, una empresa multinacional que fabrica componentes de automoción. Siempre resulta inevitable qué hubiese sido de tal o cual jugador de no sufrir dolencias importantes, pero este tipo de vicisitudes, que muchas veces que se producen del modo más aleatorio, son consustanciales al baloncesto y al propio deporte.

Empezó a jugar al baloncesto en la ciudad castellana, en el colegio La Salle, a los 13 años. “Me convencieron, ya que hasta entonces yo hacía balonmano”, cuenta. Eso cambió su vida, según reconoce. Al cabo de un par de años ya estaba haciendo una prueba que pasó positivamente un poco al norte, en Bilbao, en el entonces emergente club vizcaíno.

“A partir de ahí todo fue muy rápido, entrando  en la disciplina del primer equipo, y ahí empezó una etapa de mi vida llena de nuevos retos, que me hizo madurar rápidamente”, apunta. Al final de su segunda temporada llegó el día de su debut con el primer equipo en la Liga, jugando nada menos que diez minutos contra Estudiantes en el primer cruce de ‘playoffs’ por el título. “Fue una experiencia increíble, y en otro partido de la eliminatoria pude estar otros pocos minutos en pista. Aunque nos eliminaron, nuestro entrenador José Antonio Figueroa me mostró su interés en contar conmigo para las rotaciones en la siguiente temporada”, apunta. Sin embargo, poco después se lesionó de gravedad en la rodilla, y a continuación tuvo otras dos problemas físicos graves, con lo que no pudo disputar un solo partido más.

El baloncesto, sin embargo, no se había acabado todavía para él, aunque no regresaría a la máxima categoría. Vistió las camisetas de Guadalajara, Godella y Mataró para regresar finalmente a Burgos jugando en Liga EBA: “Ahí tomé la decisión de retirarme”.

“Siempre que recuerdo mi etapa de jugador, lo hago con cariño. Me alegro de haber formado parte de todos estos equipos, aunque los mejores momentos fueron mi amistad con Joe Kopicki y Darrell Lockhart, y el tapón que le puse a David Russell, del Estudiantes, campeón del concurso de mates, en el partido jugado en Bilbao”, apunta. 

En la actualidad.
En la actualidad.

Le queda, eso sí, una ‘espinita’ clavada, como él mismo dice: “Haber caído en el último corte de la selección nacional juvenil antes de acudir a un Europeo y no poder participar finalmente”. Con 2,04, jugaba de ala-pívot. “Considero como cualidades mías el tiro exterior, hábil pasador y reboteador y tenía buena visión del juego”, concluye.