Dan Caldwell: Enorme tirador que dejó una gran impronta en Málaga

Dan Caldwell: Enorme tirador que dejó una gran impronta en Málaga
Enorme tirador que dejó una gran impronta en Málaga

Javier Ortiz Pérez

Con el Caja de Ronda en el Palau (Foto: Nuevo Basket).
Con el Caja de Ronda en el Palau (Foto: Nuevo Basket).

Extraordinario recuerdo el que guardan los aficionados de Málaga de Dan Caldwell, un impenitente tirador que estuvo en el Caja de Ronda durante los dos primeros años de existencia de la Liga ACB (83-84 y 84-85). Hay quien le señala como el primer gran jugador que tuvo el entonces incipiente club andaluz. Y seguro que Caldwell también tiene buen recuerdo de la Costa del Sol, y no solo por su clima y sus playas, sino porque le sirvió para cimentar una gran carrera posteriormente en Italia.

Se trataba de un anotador extraordinario, sobre todo desde la media y larga distancia. Elegantísimo de movimientos con sus 2,01 de estatura jugando de ‘3’, pero también ayudando al ‘4’. Y no era el clásico ‘chupón’: era también un buen pasador. Despachó sus 62 partidos en dos años en Málaga con una media de 25,4 puntos, omnipresente en la pista (39 minutos de media). Y eso que en su primera campaña todavía no estaba vigente la línea de tres puntos y en la segunda, la de su establecimiento, apenas se usaba (4/16 en total en su caso).

Qué duda cabe que fue un gran hallazgo. Había lucido en la universidad de Washington, pero su puesto 52 en el ‘draft’ de 1982, elegido por New York Knicks, le dejó bastante lejos del sueño NBA. Pasó una temporada en la CBA, en Montana, esperando su momento, pero lo que le llegó fue la llamada desde Ciudad Jardín de un equipo que dirigía el siempre genial Moncho Monsalve. Fue importante para un tranquilo décimo puesto en la 83-84, pero lo que no pudo evitar fue el terrible descenso de la 84-85 en un ‘playoff’ contra el Cajamadrid. 

En Italia.
En Italia.

Los seis siguientes años los pasó en Italia, donde vio nacer a Justin, uno de sus dos hijos. Eran aquellos tiempos, ahora difíciles de imaginar, en la que la liga transalpina era superior a la española tanto en calidad como, sobre todo, en economía. Así es que Caldwell se fue allí y nunca volvió, retenido por muy buenos contratos en lugares donde le dieron el balón para que lo lanzase mucho y bien a canasta. Entre Brindisi, sobre todo Reggio Calabria y Desio totalizó 302 partidos y un bárbaro promedio de 30,3 puntos por encuentro, casi todas las temporadas superando el 40% en tiros de tres. Es fácil imaginar que sea adorado allí, donde por cierto llegó a entrenarle un joven Sergio Scariolo.

Justo después de proclamarse máximo anotador de la Lega, en la 90-91 sí pudo volver por la puerta grande: le quiso Boza Maljkovic para el Barcelona, pero aquello no se culminó. Hubiese estado sensacional verle de vuelta por aquí. Algo desgastado por las lesiones, se retiró no demasiado veterano, con 33 años.

Cuando regresó a su país en 1992 terminó el doctorado en su universidad, se fue a vivir al norte del estado de Idaho y concluyó una segunda carrera de Pedagogía. Se ha dedicado a la enseñanza, impartiendo sobre todo la asignatura de Historia de Estados Unidos. Ha estado  bastante alejado del baloncesto, aunque sí llegó a entrenar a chicos y a asesorar una de esas empresas que se dedican a captar talentos en las canchas.