Gerardo Sendra: ‘Regalo’ del destino al junior a final de temporada

Gerardo Sendra: ‘Regalo’ del destino al junior a final de temporada
‘Regalo’ del destino al junior a final de temporada

Javier Ortiz Pérez

Con el junior del Pamesa Valencia.
Con el junior del Pamesa Valencia.

Gerardo Sendra ejerció como junior en el Pamesa Valencia 91-92. El destino le tenía reservados unos minutos en la élite en la recta final de la temporada. Empezó a jugar al baloncesto con seis años en el Colegio Claret, un centro educativo de mucha tradición en la capital del Turia. “Estuve con ellos hasta la categoría juvenil de primer año, que pasé a formar parte de la cantera del Pamesa. Conseguimos un quinto puesto en el campeonato de España de Coín, en 1990”, recuerda.

El baloncesto se le quedó grabado para siempre con una serie de pinceladas: “Me ha supuesto un complemento a mi formación como persona y como deportista. Son muchos los recuerdos y las experiencias vividas. Las mañanas de los sábados miraba que no lloviera al levantarme para poder jugar el partido con mis compañeros de colegio. Las amistades me quedan con ex jugadores de la Comunidad Valenciana, que por más que pase el tiempo todavía nos seguimos viendo. Mi padre me recogía tras los entrenamientos sobre las 11 de la noche, esperándome en el coche como si estuviera escrito que era algo normal que había que hacer. En realidad y con el tiempo valoras el esfuerzo que supone para los padres estar ahí y que sus hijos intenten cumplir un sueño.  Las equipaciones nuevas de cada temporada, las zapatillas de basket a estrenar del jugador NBA de moda de ese momento, los viajes, el olor a pabellón de parquet, los torneos de navidades... Son tantas cosas...”.

Base de 1,86, Sendra siempre intentó “imprimir un buen ritmo de juego, empezando con la salida de contraataque y buscando la mejor posición del compañero. Se me daba bien el lanzamiento de tres puntos y los pases en largo. La defensa de presión en media pista también era uno de mis aspectos del juego que más me gustaba”.

Y llegó el debut: nada menos que once minutos frente al Breogán, “motivado por la lesión del  base del primer equipo Salva Díez. Recuerdo que me sentí cómodo y que resultó una experiencia de satisfacción personal”.

En la actualidad.
En la actualidad.

En el siguiente año siguió vinculado al club valenciano, aunque con el filial y sin tener la oportunidad de repetir experiencia entre los mejores. Después, en la 93-94 jugó para el Club Básquet L´horta Godella, resultando campeones de España de Segunda División Nacional y consiguiendo el ascenso a Liga EBA.

Desde hace 17 años trabaja en una entidad financiera, BMN, como gerente de empresa, pero no ha abandonado del todo el basket. “Sigo metiendo alguna canasta que otra con ex jugadores y antiguos compañeros que ahora forman parte de directivas de los clubs en los que jugaban.  Nos juntamos una vez por semana para mantener la forma y porque, en realidad, si pudiéramos, a todos nos gustaría no dejar de practicar aunque pasen los años este gran deporte”, concluye.