Oliver Arteaga: Un ‘robo’ al balonmano que llegó desde la isla de El Hierro.

Oliver Arteaga: Un ‘robo’ al balonmano que llegó desde la isla de El Hierro.
Un ‘robo’ al balonmano que llegó desde la isla de El Hierro.

Javier Ortiz Pérez

 Muy joven en el Pamesa Valencia.
Muy joven en el Pamesa Valencia.

La isla de El Hierro es muy pequeña y apenas contabiliza unos 10.000 habitantes, pero en ella nació uno de los pívots nacionales más importantes de la historia de la LEB: Oliver Arteaga. En la máxima categoría mostró un perfil mucho menos dominante, aunque también tuvo sus ocasiones. La más reciente de ellas no fue hace tanto: las temporadas 2012-13 y 2013-14 en Manresa. Sin embargo, es uno de esos tipos a los que se les ve más a gusto (y es posible que cobrando más) recibiendo muchos balones un peldaño más abajo. Ahora lo hace en el Melilla, donde, con 34 años, sigue imponiendo sus 2,09 rondando los 14 puntos y 7 rebotes con facilidad.

El baloncesto le ‘robó’ un pivote al balonmano en su caso. Practicaba este último deporte cuando “un poco por casualidad”, como él cuenta, su rumbo cambió. “Jugaba a balonmano y fui a unos campeonatos representando a mi colegio de El Hierro. Allí me vieron clubs de baloncesto y me animaron a que empezara con ellos. Fiché por el Unelco Tenerife. Me hicieron una beca con 15 años y así empecé”, comenta.

Pero es llamativo que en casi 20 años de canastas apenas haya jugado en Canarias. Al poco de estar en Santa Cruz de Tenerife vino a por él el Pamesa Valencia y allá que fue. En la Fonteta llegaría su debut ACB, pero no en Liga, sino en la Copa del 2002 disputada en el Buesa Arena. “Jugábamos contra el Unicaja. Se nos fueron en el marcador y Luis Casimiro fue el que decidió que jugase el último minuto y medio. Fue algo quizás amargo, pero siempre te queda el buen recuerdo de haberlo logrado”, recuerda.

Durante años estuvo en la disciplina valenciana, siendo alternado el filial de Liga EBA con alguna cesión a LEB-2 a Calpe y Castellón. En la LEB tardó en ser un jugador clave: su aportación en Zaragoza (2005-06), Tenerife Rural  (2006-07, su único año profesional en las islas) y Bruesa GBC (2007-08) no fue demasiado relevante, pese a lo cual el CAI le repescó para la élite en la 2008-09, en plan apuesta, pero acabó jugando muy poquito.

El salto de calidad lo dio en la siguiente temporada con el Palencia. Cada vez más corpulento, desde entonces ha sido uno de los mejores pívots de la LEB (Breogán, Menorca, una segunda etapa en Palencia y ahora Melilla), lo que le dio la ocasión de volver a lo más alto con el Manresa. “Soy un jugador ‘de pintura’, que domino los aspectos del ‘5’ puro. Soy capaz de jugar al poste bajo, reboteo, me hago grande en la zona. Ahí es donde me muevo”, resume. Fueron dos campañas en las que pudo demostrarlo contra los mejores: 6,8 puntos y 3,7 rebotes en la primera y 5,5 y 4,4 en la segunda, en ambos casos con 17 minutos en cancha.

En acción en el Manresa (2012-14).
En acción en el Manresa (2012-14).

En la ciudad autónoma afirma estar contento. “Mi familia y yo nos hemos adaptado bien. El equipo ha ido dando pasos adelante tras un comienzo algo complicado. Hemos ido mejorando y los buenos resultados han ido llegando. A nivel personal estoy cómodo: tengo un rol importante y el entrenador ha confiado en mí mucho desde el primer día, igual que mis compañeros”.

Cuando se retire confía en volver a Canarias. “Salí de allí muy joven y tener una vida más estable, trabajar en algo relacionado con el deporte”. 

Foto oficial con el Melilla.
Foto oficial con el Melilla.