Mark Simpson: De meter triples a mansalva a vender coches en Indiana

Mark Simpson: De meter triples a mansalva a vender coches en Indiana
De meter triples a mansalva a vender coches en Indiana

Javier Ortiz Pérez

Cajabilbao 1989-91.
Cajabilbao 1989-91.

Para quien no le viera jugar, Mark Simpson fue lo más parecido que ha tenido el Real Madrid en su historia a Jaycee Carroll: un tirador casi unidimensional, pero con mucho carácter, que encajó bien como blanco en un par de temporadas (91-92 y 92-93) en las que ganó tres títulos (Liga, Copa y Recopa). Hoy vive en Nappanee, una localidad de 6.000 habitantes en el estado de Indiana. Y los triples que enchufa son los coches que consigue vender en un concesionario local.

Cuando llegó a Bilbao en 1989, Mark Simpson, que ahora tiene 56 años y al que tampoco le ha perdonado la alopecia, no era muy conocido en el basket europeo. Había pasado por Israel, Italia, Francia y Grecia promediando por encima de los 20 puntos, aunque en equipos de segunda fila. En el Cajabilbao estuvo en esa línea durante dos temporadas sustentado en la línea de tres puntos, lo que provocó la llamada del Real Madrid, que sería el último ‘amor’ de su carrera. Y no solo por los títulos, sino también por el estilo de vida, “el mejor posible. La cultura y la historia allí son inigualables, lo mismo que la comida”.

“España es mi país favorito, sin duda. Los fans en Bilbao y Madrid me acogieron realmente bien y consideré a mis compañeros como una extensión de mi familia. Solíamos ir juntos de cena y hacer excursiones los domingos para conocer otras ciudades, hacer turismo y tomar una buena comida. Mis mejores recuerdos son de las barbacoas que teníamos en casa de Chechu (Biriukov) y los paseos que daba por las ciudades antes de los partidos con Fernando Romay. Todo el mundo le conocía y era divertido ver cómo le trataban. Ah, y uno de mis mejores amigos es Quique Villalobos. Es el padrino de mi hija mayor y, aunque no le veo desde hace tiempo, es alguien especial para mí”, comenta.

Y es que, afirma, “el Real Madrid es un club distinto. Una vez que te pones el uniforme por primera vez, sabes que el club va a tener siempre un lugar en tu corazón”. Y pone un ejemplo bien claro: “Es fascinante el número de gente que todavía me encuentro de vacaciones o en Estados Unidos que me recuerda por eso. Siempre me pilla un poco descolocado y es un poco embarazoso, pero mis hijos se divierten mucho cuando sucede. Los torneos que ganamos fueron estupendos y ahora, con la ayuda de internet y de Youtube, incluso ellos pueden revivirlos”.

Se refiere a la Recopa del 92, aquella del robo con canasta de Rickey Brown ante el Paok de Salónica, y el ‘doblete’ del año siguiente, el primero de Arvydas Sabonis en el equipo blanco. Nada de eso se imaginaba cuando llegó a Bilbao:  “Era un jugador relativamente desconocido, sí, aunque entré en el ‘draft’ con Denver Nuggets (número 149 de 1984). Nadie sabía quién era. En el Paok de Salónica solo podía jugar competición europea y no fue hasta el tercer año en Europa, en Israel, cuando la gente empezó a saber de mí, porque fui máximo anotador de la liga. En la temporada siguiente jugué para Mirko Novosel en Nápoles y entramos en los ‘playoffs’. Fue Gorka Arrinda quien me estuvo siguiendo allí. Fue así como firmé dos años en el Cajabilbao”.

Real Madrid 1991-93.
Real Madrid 1991-93.

 Triples, triples y más triples. En sus cuatro temporadas en España, tiró casi más de tres (1.121) que de dos (1.142) con un estupendo 42% de acierto. “Siempre fue así en mi carrera, desde la universidad. Desde luego, para ser bueno en algo tienes que haber entrenado mucho. Siempre llegaba temprano a los partidos para calentar y hacer algunos tiros”, apunta. En total fueron 171 partidos ligueros con 18,9 puntos de promedio en 34 minutos.

Su retirada con 32 años como campeón liguero resultó algo prematura. “Tuve tres operaciones en las rodillas en la universidad y fueron ellas las que probablemente decidieron antes que yo retirarse. Además, mi hija mayor estaba a punto de empezar el colegio y, aunque no hubiésemos tenido problemas en seguir en Madrid, mi esposa y yo pensamos que era un buen momento para volver a casa. El doctor Alfonso del Corral me dijo que si dejaba de jugar en ese momento podría tener las rodillas sanas el resto de mi vida, y así ha sido”, explica.

¿Y en todos estos años? ¿Qué ha sido de su vida? “Volvimos a Indiana y nos construimos una casa. Representé jugadores durante diez años y eso me permitió volver de vez en cuando a Europa. Después, trabajé para Bank of America haciendo hipotecas durante algún tiempo, pero me ofrecieron trabajar en Gurley Leep Automotive, que es una de las grandes franquicias de venta de coches en el Midwest y aquí sigo después de cinco años. Soy jefe de ventas ofreciendo marcas como Hyundai y Subaru”.

Desde luego, se le ve un auténtico ‘family guy’: “Sigo con mi mujer, Kelly. Es profesora en un colegio y le encanta. A Courtney, mi hija mayor, quizás muchos fans del Madrid la recuerden en el pabellón. Además están Devyn y Cameron, el pequeño, aunque mide lo mismo que yo, 2,03, y también tira muy bien de tres”.

No, Mark Simpson, que sigue a Ricky Rubio y a los Gasol, no es de los Indiana Pacers. Más bien tiene dos equipos preferidos. “Me encanta ver a los Chicago Bulls. E internet me permite echar un vistazo a lo que está haciendo el Real Madrid, claro”.

*Artículo extraído y actualizado de la revista ‘Gigantes del Basket’ número 1.423 (abril 2014).