Marc Juan: De la magia de Huesca a disfrutar con los valores del basket

Marc Juan: De la magia de Huesca a disfrutar con los valores del basket
De la magia de Huesca a disfrutar con los valores del basket

Javier Ortiz Pérez

En su época en Huesca.
En su época en Huesca.

La aportación de Marc Juan a la historia de la Liga Endesa se reduce a lo sucedido, siendo él muy joven, en la temporada 93-94, cuando disputó dos minutos con el Magia Huesca ante el Festina Andorra (anotó dos puntos). Posteriormente tuvo una larga carrera en el baloncesto en categorías como la EBA y la LEB-2 al tiempo que completaba su formación académica.

Juan es de Barcelona. Sus primeras canastas las anotó en el colegio  de primaria Orlandai, en la zona norte de la Ciudad Condal. Al llegar a la categoría de cadete pasó a la cantera del Grupo IFA Español, que entonces ‘peinaba’ todo el talento en el basket catalán. Pasó en juveniles al Hospitalet y en juniors al Magia Huesca.

“Llegué con 17 años , motivado por tener la oportunidad de mejorar mi rendimiento deportivo  y de convivir con una familia excepcional que tengo en esa ciudad  Estuve becado durante los dos años de júnior y estuve una temporada en la plantilla del primer equipo.  Respecto a mi debut en la Liga, fue testimonial y no dispuse de tiempo para hacer grandes gestas… Recuerdo que fue una temporada complicada para el equipo, muy condicionada por los malos resultados y con  cambios de entrenador y jugadores incluidos. A nivel personal, fue una etapa de crecimiento personal y maduración que nunca olvidaré y a la que siempre dedicaré palabras de agradecimiento”, apunta.

Después llegó el tiempo como “jugador semiprofesional”, como él mismo dice, en lugares bastante como cercanos entre sí como Tarragona, Monzón, Montcada, Lleida y Gramenet. “La EBA fue una excelente manera de compaginar estudios y trabajo con el deporte, mientras que la LEB-2 fue una etapa centrada exclusivamente en el baloncesto.  Todos mis recuerdos giran en torno a los valores  que  he compartido con este deporte, con independencia de la categoría y de los buenos o malos resultados:. Esfuerzo, implicación, respeto, educación, compromiso, empatía.... y una larga lista de ingredientes que han compensado con creces la inversión de tiempo que he dedicado a este deporte”.

En la actualidad, con su hija Ona.
En la actualidad, con su hija Ona.

Según sostiene, el club del que mejores momentos conserva en su cerebro es el Monzón “por mi rendimiento deportivo, por las vivencias que me proporcionó  y por la calidad humana que se respiraba”.

¿Cómo se ve como jugador? “Siempre he jugado en la posición de “4”. Me gustaba participar en todas las fases del contraataque (creación y finalización), jugar 1x1 desde cualquier posición, dar asistencias, poner tapones y ofrecer ayudas defensivas. Posiblemente estas eran mis mejores cualidades dentro de la pista. El tiro de larga distancia, muy ligado a la autoconfianza, fue sin duda una de mis debilidades”, responde.

Actualmente, trabaja en un instituto de la localidad gerundense de Banyoles dando clases de Educación Física en distintos  Ciclos Formativos Deportivos. También ha estado vinculado al club local de basket como entrenador y director técnico.