Adam Keefe: ‘Recordman’ pelirrojo de rebotes en el siglo XXI

Adam Keefe: ‘Recordman’ pelirrojo de rebotes en el siglo XXI
‘Recordman’ pelirrojo de rebotes en el siglo XXI

Javier Ortiz Pérez

Girona 2001-02.
Girona 2001-02.

Excelente rendimiento el de Adam Keefe en el Casademont Girona 2001-02 y bastante peor, muy machacado físicamente, en el Estudiantes la temporada siguiente, la que sería la última de su carrera. Fueron los dos únicos clubs fuera de la NBA de toda su trayectoria, dejando el marchamo de una casi insuperable profesionalidad. El último partido de su vida, el cuarto de semifinales ante el Barcelona, lo disputó con gastroenteritis y fiebre.

Sobre el pelirrojo Keefe pudo haber poca queja, incluso en sus momentos más bajos. Sobre todo en Madrid jugó a menudo ‘tocado’ con una u otra dolencia, un suplicio que supo aguantar y que resultó emocionante para los que estaban a su alrededor. Su mejor versión la había dado anteriormente en Girona  con 14,7 puntos y 9,9 rebotes, unos números que descendieron de forma drástica hasta 6,6 y 5,1 en el club del Ramiro de Maeztu. Tenía 33 años y su cuerpo dijo ‘basta’.

Esos valores de sacrificio y compromiso caracterizaron su larga etapa en la NBA (617 partidos), sobre todo en una franquicia que los sabe premiar bien: los Utah Jazz, donde transcurrieron seis de sus nueve temporadas allí. Había sido escogido por Atlanta Hawks con el número 10 del ‘draft’ de 1992 procedente de una universidad de alto nivel académico como Stanford. Se graduó en Ciencias Políticas al tiempo que jugaba al baloncesto... y al voleibol.

Tras dos años en Georgia, su sitio estaba en la tierra de los mormones, casi siempre saliendo del banquillo y pudiendo jugar en tres posiciones (la de alero alto y las dos interiores). Su falta de altura (2,06) la compensaba con una brega constante. Curiosamente, en su mejor año (7,8 puntos y 5,5 rebotes en 25 minutos, casi siempre como reserva del ‘center’ Greg Ostertag) los Jazz alcanzaron las finales. Sí, aquellas de ‘The Shot’ de Michael Jordan, un histórico partido en el que fue titular.

Estudiantes 2002-03.
Estudiantes 2002-03.

Dos años más en Utah y otro en Golden State con protagonismo decreciente dieron paso a su desembarco en Girona, donde protagonizó una efemérides estadística digna de reseñar: el 23 de diciembre del 2001 capturó 24 rebotes (16+8) ante el Gijón, lo que supone todavía (y han pasado tres lustros) la mejor del siglo XXI. Solamente cinco veces en la historia de la competición alguien ha cogido más en un partido.

Así era Keefe: un tipo que peleaba por cada balón como si la vida le fuese en ello. Lástima que en Estudiantes no tuviese tan buen nivel. “Me gustó mucho jugar en Girona y en Madrid. Tuve suerte de estar con grandes entrenadores (Trifón Poch y Pepu Hernández, respectivamente), excelentes compañeros y magníficas organizaciones. Para mí fue increíble jugar en un país tan fascinante como España”, dice desde Los Angeles, donde trabaja como experto financiero en una entidad bancaria llamada SunTrust. Por cierto que es llamativo que en su perfil en la web de la compañía no se mencione su paso por el baloncesto profesional, ¿no? Su especialidad es la de asesorar a deportistas y gente del mundo del espectáculo para que inviertan correctamente su dinero.

Keefe reconoce su vocación de intentar “jugar duro” y de “ser un buen compañero de equipo”. “En mi primer año me fue bien, pero en el segundo tuve que jugar con un pie roto y no fui el mismo”, reconoce. No pierde la ocasión de preguntar por un jugador que le dio buenos pases en Girona: Pablo Laso: “Lo está haciendo bien como entrenador, ¿verdad?”.

En la actualidad.
En la actualidad.