Xavi Gotarra: Interior defensivo que intentaba crear buen ambiente

Xavi Gotarra: Interior defensivo que intentaba crear buen ambiente
Interior defensivo que intentaba crear buen ambiente

Javier Ortiz Pérez

Tarragona 93-94.
Tarragona 93-94.

El relato en primera persona de hoy sobre pasado y presente es el de Xavi Gotarra, pívot catalán que disputó un solitario partido con el Valvi Girona 91-92. Lo hace con una extraordinaria sencillez salpicada por gotas de nostalgia.

“Empecé a jugar al baloncesto muy tarde, a los 16 años como juvenil de primer año. Hasta entonces hacía fútbol con el equipo de mi pueblo, Cassa de la Selva, y tanto allí como en el instituto mis amigos me animaron a cambiar al basket, puesto que ya pasaba de los dos metros.

Se fijaron en mí cuando con el Foment Deportiu Cassanenc llegamos a fases provinciales y justo antes una de las semis jugaba el Valvi Girona y luego nosotros. Por suerte hice un buen partido. Al cabo de pocos días me llamaron para entrenar unos días con ellos y me cogieron para el juvenil. Fue un cambio radical en mi vida. 

Ha llovido mucho desde el día de mi debut ante el Lliria. Recuerdo que fue bonito, aunque efímero. Yo compaginaba el junior con el primer equipo de Ivanovic, Middleton, Quim Costa. Todo el día estaba entrenando, era un no parar. Incluso llegamos a fase de Copa del rey. Estaba Alfred Julbe de entrenador y Trifón Poch en el junior. Aquel partido fue como un premio.

Al dar el salto a senior era complicado estar en el primer equipo, así que me cedieron y fui a jugar un año a La Coruña. Fue una de las mejores experiencias que he pasado, aunque tuvimos problemas económicos.

En la actualidad.
En la actualidad.

Luego estuve tres años en Tarragona, donde resido actualmente y donde conocí a mi mujer, que también jugaba a basket en el mismo club. Tuvimos dos años muy buenos. Luego ya en Pineda de Mar me ficharon a última hora y también tuvimos un gran año, el primero desde la creación de la LEB. Luego ya lo dejé a nivel profesional y compaginaba trabajo y baloncesto con el Reus Deportiu en Segunda División.

Como jugador, me definiría más bien como pívot defensivo y nada egoísta. Siempre me tocaba contra los más altos y fuertes. Lo que siempre intentaba era crear buen ambiente dentro del equipo.

Actualmente trabajo de encargado logistico en una empresa de Tarragona. Tengo dos hijos y ninguno juega al baloncesto. Les ha dado por el fútbol.

Quiero remarcar que durante esos años hice muchos amigos por todas partes, pero especialmente a 4 con los que coincidí en Girona y a los que considero más que amigos. Son Gerard Darnes, Toni Espinosa, Rafael Granollers y Albert Brea, con los que si las agendas y la distancia lo permiten intentamos quedar con las familias y pasar buenos momentos”.