Jorge Cano: Priorizando la carrera laboral sobre la deportiva

Jorge Cano: Priorizando la carrera laboral sobre la deportiva
Priorizando la carrera laboral sobre la deportiva

Javier Ortiz Pérez

En el 2010.
En el 2010.

Jorge Cano todavía experimenta la emoción que sintió el 16 de marzo del 2011, cuando saltó a la pista los últimos 44 segundos del partido que el CAI Zaragoza ganó al Fuenlabrada. “Lo recuerdo con un cariño especial, en el cual se pudo ver reflejado el trabajo de toda la temporada y la evolución que experimenté como jugador gracias a estar en un equipo profesional de primer nivel. Fue un momento especial, el poder hacerlo en mi ciudad delante de familiares y amigos que me apoyaron desde el primer momento”, comenta.

Le dio tiempo a dar una asistencia y anotar un punto fruto de una falta recibida. Después llegarían otros dos partidos más (tres minutos ante Manresa y dos ante Joventut, siempre en el Príncipe Felipe). Ahí cerró su contribución al primer equipo maño y  tomó una determinación dolorosa, pero necesaria: “Decidí centrarme en mi carrera universitaria y terminarla de la mejor manera posible. Siempre he sido consciente de lo difícil que es asentarse en la élite. Mis padres me lo recordaban frecuentemente, jeje. Y por ello tomé la decisión de centrarme en mi etapa laboral, algo de lo que no me arrepiento”.

No abandonó el baloncesto. Se mantuvo algún tiempo más en EBA con El Olivar y ahora lo hace en la Primera Nacional de Aragón en un equipo llamado Compañía de María. “Es un nivel más amateur, pero que me permite seguir disfrutando de este deporte que tantos buenos momentos y amistades me ha brindado”.

Cano sostiene que “desde pequeño siempre me inculcaron que tenía que ayudar en todas la facetas del juego, y eso es lo que sigo intentando hasta día de hoy. Con la evolución de mi físico he podido ayudar en más tareas, así que me defino como un jugador de equipo, con buena capacidad defensiva y reboteadora”.

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Y eso que, según cuenta, empezó por casualidad con la pelota naranja. “Yo quería  jugar al fútbol, como la mayoría de mis compañeros de clase, pero un profesor de mi colegio le recomendó a mi madre que me apuntara a la escuela de baloncesto, y desde ahí hasta entonces no he parado”.

El trabajo sigue siendo lo primero. “Terminé mi grado en Marketing y Gestión Comercial el verano pasado en Inglaterra, y he tenido la suerte de entrar a trabajar en una empresa deportiva multinacional como Adidas, en la que me encuentro perfectamente adaptado. Así que espero seguir formándome y compaginarlo con el baloncesto hasta que el cuerpo aguante”, apostilla.