Christos Koundourakis: Garra helena con pocos minutos en el Baskonia

Christos Koundourakis: Garra helena con pocos minutos en el Baskonia
Garra helena con pocos minutos en el Baskonia

Javier Ortiz Pérez

Como jugador.
Como jugador.

Christos Koundourakis quedó en la historia del Baskonia como el primer griego que fichó el club. Difícil recordarle de primeras, ¿verdad? Fue una de esas incorporaciones complementarias iniciada la temporada que tanto gustan en Vitoria. No salió tan bien como otros, pero al fin y al cabo era otra época, en la que sondear el mercado comunitario era más aventura que ahora.

Tras superar una prueba, Koundourakis firmó en enero de la campaña 97-98 con el obvio papel de quinto pívot por detrás de Pat Burke, Brent Scott, Jorge Garbajosa y Santi Abad, a quien en principio llegó para sustituir temporalmente por lesión. Se quedó debido a su buen desempeño en los entrenamientos, porque la verdad es que en los partidos no destacó. Solamente jugó ocho de Liga, con 45 minutos (más de un tercio de ellos en su debut ante Unicaja) y 13 puntos en total. En los ‘playoffs’, que acabaron con la derrota en la final ante el TDK Manresa, solo pisó la pista en una ocasión.

En cierto modo cumplía los parámetros del típico interior heleno: poco ortodoxo (no es un chiste fácil), pero dejándose la piel en cada balón. A Sergio Scariolo le gustaba eso, sin duda. Poseía bastante experiencia (29 años) y tenía cierto recorrido en su país, sobre todo en el AEK de Atenas, y era recordado en Vitoria porque un par de años antes se había enfrentado al entonces Tau en las semifinales de la Recopa con el Iraklis. En 1993 había jugado un ‘All Star’ Este-Oeste de Europa organizado por la FIBA en Zaragoza con nombres tan ilustres como los de Carlton Myers, Roberto Brunamonti, Panagiotis Fassoulas, Rafa Jofresa, Antoine Rigaudeau, Jordi Villacampa y Antonio Martín. Anotó 11 puntos, aunque su equipo, el del Este, perdió (112-115). También fue diez veces internacional absoluto al lado de tipos como Nikos Galis, aunque no llegó a acudir a ningún gran torneo.

En la actualidad.
En la actualidad.

Sus recuerdos de Vitoria son positivos. “Fue mi primera vez jugando fuera de Grecia. Era un gran equipo y los fans eran muy amigables. El nivel era realmente alto”, apunta hoy en día Koundourakis, que también se queda con la comida vasca calificándola de “estupenda”. Se define como “un jugador agresivo que podía jugar tanto por dentro como por fuera. Los aficionados me adoraban y los del equipo rival, pues...”. Pese a los puntos suspensivos, queda claro que no era nada querido por la hinchada del oponente.

En la actualidad, vive en Salónica, su ciudad natal, y gestiona una fábrica de pañuelos de papel y productos similares. Su contacto con el baloncesto está centrado en seguir la carrera de su hijo, de 16 años. A pesar de su escasa participación, asegura estar muy contento de haber pasado por España. “Fue algo inolvidable para mí y estoy muy agradecido por haber tenido esa oportunidad”, apostilla.