Jorge García: Escolta vitoriano, guerrero y tirador... que vive en USA

Jorge García: Escolta vitoriano, guerrero y tirador... que vive en USA
Escolta vitoriano, guerrero y tirador... que vive en USA

Javier Ortiz Pérez

Elmar León 93-94.
Elmar León 93-94.

Primero e importante: nuestro Jorge García de hoy no es el mismo que el jugador del mismo nombre que todavía sigue en activo y del que ya hablamos aquí hace tiempo. El ‘otro Jorge García’ fue alguien algo conocido en su época porque jugó en dos equipos emergentes como el Baskonia y el León, aunque su carrera resultó demasiado corta. Jugó su último partido como profesional con 25 años y luego desapareció. Ha costado encontrarle, pero al final lo hemos hecho (¡gracias a Joseba Sánchez!).

Vayamos un poco con la historia de este tirador peleón. Es de Vitoria y empezó con el baloncesto en el San Ignacio. “Mis hermanos jugaban también y mi mentor fue José Luis Blázquez”, recuerda.

En juveniles el Baskonia le reclamó de la mano de Alfredo Salazar, ese ojo especial para el talento.  Después fue campeón de España junior “con Javier Gómez ‘Bogli’ como entrenador”. Su debut en el primer equipo no se produjo en Liga, sino en la Copa del Rey ante el Joventut, en su segundo año de junior. “Hice una entrada y me la taponó Juanma Morales. Estuve un año más en el Tau de Herb Brown como senior de primer año (91-92) y tengo grandes recuerdos. Jugué bastantes minutos en Copa Korac cuando se lesionó Chicho Sibilio, con buenas actuaciones contra Benetton y Cantú”, apunta.

Fueron buenos años para él, sí, pese a la fuerte competencia en la plantilla. “Era un placer jugar allí y mucho más fácil al lado de Pablo Laso, Ramón Rivas y Joe Arlauckas. Grandes jugadores y grandes personas. Aprendí mucho también de Sibilio y Herb Brown. Había muy buen ambiente en el vestuario. Solía jugar unos contra uno contra David Wood después de entrenar, a pesar de las broncas de Herb Brown, ya que nos torcimos el tobillo varias veces... hasta que nos lo prohibieron”.

Después fue al León dos temporadas (92-93 y 93-94). “Era joven. El primer año disfruté bastante, pero el segundo lo pasé peor. Yo siempre dejaba todo en la cancha, pero era el  ambiente de vestuario era muy diferente al del Taugrés. Había pequeños  grupitos y se notaba en la cancha cuando jugábamos, a pesar del talento que había, con Reggie Johnson , Raymond Brown, Michael Anderson, Xavi Crespo, Xavi Fernández... Llegamos a cuartos de final eliminando al Taugrés. En el segundo año tenía grandes expectativas. Empecé bastante bien, jugando mucho, pero me lesioné. Me hubiera gustado jugar un par de años más allí, pero no me renovaron. Parte culpa mía, parte no sé qué pasó. No entendi la decisión. León es una ciudad bonita, con muy buenos aficionados. Compartí piso con David Sala”, apunta.

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Su último equipo en la máxima categoría fue el Huesca de Andreu Casadevall (“buen entrenador y persona”) tras un breve paso de tres meses en Badajoz. “Me ayudó mucho a adaptarme Iván Pardo, lo cual lo aprecié mucho, ya que jugábamos la misma posición de escolta y le quité minutos. Al lado estaba gente como Wayne Tinkle, Carlos Gil , Nacho Biota y Carlos Dicenta”. Acababan allí 97 partidos en la máxima categoría con números más bien modestos (2,6 puntos en 10 minutos de promedio).

García se define como “un escolta guerrero, un buen sexto hombre Me peleaba con quien fuese. Era muy competitivo y defendía muy agresivo. Bastante buen tirador de tres. Me gustaba tirar un poco más lejos de la línea.  Me faltaba un poco más de explosividad en las piernas y debí haber trabajado más el tiro de 5 metros, ya que solo tiraba triples o hacía entradas. Para cuando me di cuenta ya estaba retirándome”.

Dejó prematuramente el basket cuando se lesionó en Huesca de la espalda, arrastrando también una fascitis plantar. “Tuve ofertas de LEB de Mallorca, pero decidí retirarme con 25 años e irme a USA a estudiar Empresariales”, asume.

En Estados Unidos conoció a su mujer y allí lleva los últimos 20 años, entre Florida y la zona de Nueva Inglaterra. Completó la carrera y sendos masters en finanzas y contabilidad, un sector en el que trabaja en la actualidad afincado en el estado de Connecticut. “Estoy muy contento aquí”, reconoce. Pero no olvida sus años en el basket. “Me abrió muchas puertas y grandes experiencias, hice muchos amigos por cada ciudad por la que pasé. Me quedé con ganas de haber hecho más, ya que ya que yo amaba este deporte. Gracias a todos los que me ayudaron”, concluye.