Rafael Molina: El continuo aprendizaje de un habitual de la Liga EBA

Rafael Molina: El continuo aprendizaje de un habitual de la Liga EBA
El continuo aprendizaje de un habitual de la Liga EBA

Javier Ortiz Pérez

En la cantera del Estudiantes en 2009.
En la cantera del Estudiantes en 2009.

En octubre del 2012 pudimos conocer de la mano de Dani Barranquero en acb.com la historia de Rafa Molina, que unos años antes, en 2009, había debutado en la máxima categoría con la camiseta del Obradoiro tras una larga peripecia con subidas, bajadas y alguna que otra lesión inoportuna. En este tiempo, apenas se ha movido de la Liga EBA, aunque acaba de abandonar el Guadalajara, y mantiene una profunda pasión por el baloncesto.

 Se trata de un chico de Torrejón de Ardoz que empezó jugando contra niños mucho más mayores que él. “Más tarde, entré una gran cantera dentro de mi localidad llamada Severo Torrejón”, recuerda. Luego alcanzó la cantera del Estudiantes, pero su camino le llevaría al filial del Obradoiro, en cuyo primer equipo tuvo su ocasión un 15 de octubre ante el Unicaja en Fontes do Sar. “Faltando 33 segundos para que terminara el partido, Curro Segura me hizo debutar y entré en cancha por Héctor Manzano. Había un tiro libre a favor del Unicaja y me puse a por el rebote al lado del mismísimo Carlos Jiménez, que me dijo… ‘¿Estás debutando? Tranquilo, que no voy a entrar ni a por el rebote’. Fue muy gracioso”.

De allí pasó al Alaior, vinculado al Menorca, con el que tenía esperanza de seguir asomándose a la élite. Pero no llegaría a disputar ningún partido oficial con el primer equipo por una seria lesión en el hombro. Aquello fue un punto y aparte, aunque lograría recuperarse. Excepto en la 2011-12 con Las Rozas en LEB Plata, su categoría ha sido la EBA: el Eurocolegio Casvi de Villaviciosa de Odón, el Azuqueca, el Alcázar y últimamente un Guadalajara donde no parece haberse sentido muy cómodo: “Por motivos personales, laborales y discrepancias con el entrenador decidí abandonar el equipo”.

Pero no se ha quedado quieto. “Gracias a que no abandoné los estudios, que creo que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida apoyado por mi familia y sobre todo por mi padre, trabajo de entrenador personal y recuperador de lesiones y patologías en un gimnasio Premium llamado Reebok Sports Club en Madrid. En referente a baloncesto, jugaré con los amigos en una liga local en Torrejón, para quitarme ‘el mono’ del basket y sobre todo que me sirva para despejarme y desconectar del día a día”, cuenta.

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Afirma que se encuentra en un momento laboral “de continuo aprendizaje, evolución  y subiendo para arriba como la espuma… Si todo va bien, con trabajo, sacrificio y esperanza, las palabras que siempre me han identificado, me gustaría terminar trabajando en un hospital o clínica como readaptador y prescribir y ayudar con actividad física especifica e individualizada a las personas que más lo necesitan por su salud, o bien, tener yo mi propio centro de Actividad Física y Salud”.

Y... ¿cómo se ve como jugador?  “Es complicado definirse a uno mismo pero diría que soy un jugador muy competitivo y con facilidad para anotar sobre todo en situaciones de tiro de tres puntos y poste bajo, Además, diría que suelo tener buenas lecturas de juego y soy un jugador que no le “quema” el balón en situaciones complicadas de partido”, cuenta. Con 28 años todavía le queda cuerda en las pistas, sean las que sean...