Lorenzo Sanz: La inconsciencia de la juventud y el directivo campeón

Lorenzo Sanz: La inconsciencia de la juventud y el directivo campeón
La inconsciencia de la juventud y el directivo campeón

Javier Ortiz Pérez

Entrando a canasta en la universidad de Lafayette.
Entrando a canasta en la universidad de Lafayette.

El argumento facilón con Lorenzo Sanz es que jugó muy pocos minutos en el Real Madrid durante dos temporadas (1996-97 y 1997-98) por ser el hijo del entonces presidente del club, del mismo nombre. Pero su vida va mucho más allá, incluyendo un breve pero exitoso periodo como director de la sección que concluyó con el título que los blancos ganaron en el Palau en el 2000.

“Iba para futbolista. Mi padre me llevaba al Bernabéu desde que tengo uso de razón y en casa jugaban Paco, que era interior, y Fernando, central. Yo era delantero y llegué a hacer dos pruebas en el Madrid, pero no me quisieron. Entonces no se llevaban los altos en esta posición, así es que me acabaron recomendando el baloncesto, en el que no empecé hasta los 16”, cuenta.

La canasta le entró tarde, pero con fuerza. “Se me empezó a dar bastante bien. Físicamente era potente y en apenas un año pasé del equipo del colegio al junior del Madrid. Con mi 1,98 jugaba como ‘3’ y como ‘4’. Teníamos un grupo bastante majo y llegamos a jugar una final del campeonato de España contra el Tau de Nicola, que perdimos”, apunta. Le llegó entonces la posibilidad de irse a Estados Unidos, a la universidad de Lafayette, en Pennsylvania. “Fueron dos años estupendos (1991-93) en todos los sentidos, quizás mejor el primero que el segundo. El ambiente era increíble y me pusieron más fuerte, pero opté por volver y seguir aquí la carrera de Empresariales”.

Cromo en la temporada 96-97 con el Real Madrid.
Cromo en la temporada 96-97 con el Real Madrid.

Volvió a la órbita del Real Madrid, haciendo buenas temporadas en EBA con equipos vinculados como Las Rozas y Canoe. “Creo que realmente destacaba y que me gané estar en el primer equipo, aunque todo el mundo podía decir que me dieron la oportunidad por mi padre. Yo me rebelé contra eso a nivel personal. No era una estrella, pero sí un jugador que ayudaba en muchos aspectos”, comenta. Reconoce que se empeñó tanto (“el Madrid era toda mi vida”) que no vio la realidad. “En mi puesto estaba gente como Alberto Herreros, Dejan Bodiroga o Mike Smith, pero no me sentía inferior a ninguno de ellos, supongo que por la inconsciencia de la juventud. Pude haber ido a Fuenlabrada, Valladolid o Cáceres, pero preferí quedarme. Si se ven mis números, está claro que son muy escasos”, añade.

Efectivamente. En dos años jugó 20 partidos ligueros y en 72 minutos sumó un total de 14 puntos y 10 rebotes. Eso sí, atesora un impresionante balance de 19 victorias y una derrota, pero la explicación es fácil: solamente salía a pista cuando el choque estaba decidido, normalmente a favor de su equipo. Tampoco tuvo suerte en el concurso de mates del All Star de 1997, lastrado por fallar en la segunda ronda.

Era en el Madrid o nada. En verano de 1998, con solo 27 años, decidió abandonar las pistas a nivel profesional, pero a los pocos meses después recibió una sorprendente oferta por parte de su padre: “Me dijo que si quería dirigir la sección y creo que ahí sí que di el nivel que se necesitaba. Ganamos la Liga 99-2000 después de hacer un gran cambio a nivel interno, ya que la estructura estaba digamos ‘apolillada’. Intenté hacer lo mismo que como jugador, pero esta vez sí entró la canastita”.

Poco después de que Sasha Djordjevic se tomase su particular venganza, otro giro: Florentino Pérez ganó las elecciones a Lorenzo Sanz padre y ‘Junior’ dimitió el día siguiente de un cargo por el que, asegura, nunca cobró un duro. “Me presenté en el despacho de Florentino y le dije que, por principios, no podía seguir. Él me ofreció  seguir porque decía que estaba haciendo un buen trabajo, pero le dije que no. Quizás con el tiempo pienso que fui tonto, pero bueno, uno tiene unos valores”.

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Luego vinieron unos años trabajando en la empresa constructora de su padre y en otra de iluminación como director de marketing, volviendo a la primera fila hace un año, cuando volvió a la ‘casa blanca’ como comentarista de los partidos en Real Madrid TV junto a Siro López y Pedro Bonofiglio: “Estoy muy contento, es algo que me gusta y nos lo pasamos muy bien en las retransmisiones”. Y no le importa bromear sobre su etapa como jugador: “Muchas veces acabamos diciendo que yo era el que mejor hacía las ruedas de calentamiento”.