Louis Bullock: Dinamita pura, sobre todo en Unicaja y Real Madrid

Louis Bullock: Dinamita pura, sobre todo en Unicaja y Real Madrid
Dinamita pura, sobre todo en Unicaja y Real Madrid

Javier Ortiz Pérez

Unicaja.
Unicaja.

Indudablemente, entre los mejores norteamericanos que hayan jugado en España en lo que va de siglo XXI. Louis Bullock emergió en una época en la que ya los profesionales de su nacionalidad no marcaban las mismas diferencias que antes a base de anotar. Su caso fue casi una excepción, empezando en Málaga y siguiendo en el Real Madrid. En ambos sitios fue adoradísimo. Más crepuscular le vimos ya en su penúltimo año aquí, en Sevilla, y sobre todo en aquel extraño fichaje por el Estudiantes en la 2011-12 que solo duró tres partidos.

‘Sweet Lou’ nunca pisó un minuto la NBA, una de esos extraños datos sobre todo cuando se recuerda que tanto tipo con menos cualidades que él sí se pasó años y años allí. Pero él prefirió claramente ser ‘cabeza de ratón’, seguramente porque su físico (1,85) le hubiese obligado a actuar como base cuando claramente tenía espíritu y condiciones de escolta, como fue aquí de inicio a fin. Alguna vez subía el balón, pero lo suyo era más bien ejecutar. Y vaya cómo lo hacía, sobre todo en los minutos finales. Tenía la doble amenaza de penetrar con agilidad y al tiempo poder machacarte desde más allá de la línea.

Y eso que sus cuatro años en la universidad de Michigan fueron bastante buenos, muy en su línea de ‘ametralladora’. Pero su chasis levantaba dudas y quedó muy retrasado en el ‘draft’ que le correspondía, el de 1999 (número 42 por Minnesota Timberwolves, que traspasó sus derechos a Orlando Magic).

Su primer trabajo en Europa fue una sustitución a Artie Griffin en Verona que duró temporada y media, pasando posteriormente al Olimpia de Milán. Cuando acabó la temporada en la Lega le llamó para el Unicaja Boza Maljkovic, necesitado de un ‘killer’ que ocupase el puesto de Veljko Mrsic. Su respuesta fue buena, pero lo mejor estaba por llegar en las dos siguientes campañas, sobre todo en la 2003-04, cuando alcanzó los 17,6 puntos, su tope en España.

Real Madrid.
Real Madrid.

El Madrid, de nuevo con Maljkovic, le fichó después de aquello, teniendo el rédito rápido de la ‘Liga de Herreros’ en la que él fue nombrado MVP de las finales, aunque curiosamente ya no estaba en cancha en aquel minuto loco que terminó con el silencio estruendoso del Buesa Arena. En los cinco ejercicios siguientes siguió siendo el gran referente de los blancos, pero a menudo estuvo demasiado solo y solo sumó una Liga más (la de Joan Plaza en el banquillo, en 2007, y la ULEB Cup, ese mismo año).

En todo caso, fue un jugador muy admirado por la hinchada madridista, que vio en él un asidero constante en una época en la que la sección buscaba desesperadamente su brújula. Quizás no fuese el mejor defensor del mundo, pero en la otra zona resolvía. Y de qué manera, con una especial atracción por los tiros decisivos.

Quizás le sobró la última temporada, la 2009-10, la única en la que bajó de los 14,6 puntos de promedio, quedándose en 9,9 y evidenciando un distanciamiento claro con Ettore Messina. Pero aún le quedaba algo de pólvora en las manos y, con 35 años, alcanzó los 12,1 en el Cajasol de Sevilla, tras lo que se dio por hecha su retirada.

Sin embargo, el Estudiantes tenía problemas clasificatorios en la 2011-12 y para los últimos partidos le incorporó tras un polémico tira y afloja a cuenta de sus reconocimientos médicos. Fue un inmenso error para todos. En su debut, ante el Manresa, 0 puntos en 7 minutos; en el segundo encuentro, 5 en 16; en el último, que supuso que el equipo caía a puesto de descenso, de nuevo en blanco en seis minutos. No estaba en condiciones de ayudar.

Eso no emborrona sus fantásticos números globales en la Liga a lo largo de once temporadas consecutivas: 364 partidos y 14,7 puntos (¡¡¡40% en triples!!!) en 26 minutos. Su naturaleza la expresaba también el hecho de quedarse también en solo 1,8 rebotes y 2,2 asistencias.

De regreso a su Washington DC natal, a finales de 2013 concedía una entrevista a Gigantes del Basket en la que expresaba su nostalgia por el Real Madrid y mostraba una sana envidia por el estilo que estaba implantando ya Pablo Laso. “Para mí sería un sueño jugar en el Madrid actual. Para un jugador como yo... hubiera sido perfecto. No tendría la presión de meter 20 puntos cada día. Puedes reservar tu energía, ver el partido, ver qué está pasando y estar más fresco (...) En mi época el Madrid también tenía un buen equipo. Había jugadores muy buenos (...). Pero ganar un título esos años era muy difícil. No es que ahora no lo sea, pero Europa ha cambiado”.

Cajasol Sevilla.
Cajasol Sevilla.

Según decía, Messina “era uno de los grandes entrenadores de Europa y le respeto por eso. Las cosas no salieron como esperaba, pero no le guardo rencor. Por un mal momento no quiero matar todos los buenos recuerdos que tengo. Yo también pensaba que no era justo conmigo, pero me quedo con lo bueno”.

En la misma conversación con David Sardinero manifestaba que podría haber algún hueco en el Madrid en el futuro para él, en el cuerpo técnico o en la gestión de los despachos. “Ojalá sea así”, deseaba. También desvelaba un pequeño secreto: pese a lo ocurrido con el Estudiantes, el Bruesa de San Sebastián le llegó a ofrecer un contrato la siguiente campaña en sustitución de Chris Lofton. No lo aceptó porque su mujer estaba embarazada y quería estar con ella.

Actualmente, posee una empresa de tecnología llamada SQN Systems y no ha dejado de jugar para matar el gusanillo. Lo hace en una liga amateur de la capital estadounidense llamada Ultimate Hoops, donde sigue enchufando.

Imagen reciente.
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