Jackie Espinosa: Peculiar, espectacular, explosivo... Todo un personaje

Jackie Espinosa: Peculiar, espectacular, explosivo... Todo un personaje
Peculiar, espectacular, explosivo... Todo un personaje

Javier Ortiz Pérez

Forum Valladolid, su primer equipo español.
Forum Valladolid, su primer equipo español.

¿Juan Espinosa o Jackie Johnson? Sin duda, uno de los jugadores más peculiares que hayan pasado nunca por la competición española, siempre desmesurado en la cancha y fuera de ella. Gran anotador y defensor, fue siempre importante en los equipos en los que estuvo, donde fue adorado por las hinchadas (Valladolid, Ourense, Joventut, Huesca, Cantabria, Gijón... 224 partidos en la élite con 10,1 puntos en 26 minutos).

Hace tres años tuve la suerte de localizarle en el estado de Washington, donde se dedica nada más y nada menos que a conducir trenes que aquí llamaríamos ‘regionales’. Nada parecía haber cambiado en él, al menos aparentemente. En unos sitios explosivo, en otros arrastrando fama de polémico, acabó sacándole partido a su pasaporte español por parte de madre cuando era muy poco habitual que hubiese nacionalizados. Después de unos meses en Melilla en LEB, regresó a Estados Unidos en el 2001 y se le perdió la pista prácticamente.

Algo sí había variado en Espinosa: la persona que le acompañaba. “A mi anterior esposa, Alina, solo le importaba el dinero. Todo lo que yo ganaba se ponía a su nombre. Y el día que dejé de jugar, se divorció”, decía, en una entrevista que fue publicada en ‘Gigantes del Basket’. Se casó con otra mujer, Caterina, con la que había tenido dos hijos más. “Ella cree mucho, al igual que yo, en Jesucristo. Y no le damos importancia al dinero”, aseguraba.

Mostraba todavía un enorme amor a España. “Es mi país, es mi familia. Cuando echo la lotería pienso en que, cuando me toque, volveré. Aquí todo es trabajar, pagar las facturas, comprar esto y lo otro. Estoy más a gusto allí”, apuntaba en un castellano más que aceptable.

Su etiqueta de tipo de carácter complicado le persiguió, pero también era un portento físico, un jugador diferente. De la primera experiencia en Valladolid a formar parte de los ‘Jackson five’ en Ourense; de ser cortado por problemas disciplinarios en Huesca a refugiarse en la EBA con Fuenlabrada; de la gloria de la Copa del Rey del 97 con el Joventut a tener un papel preponderante en Cantabria… “De todo eso, donde mejor estuve fue seguramente en Badalona. Creo que mi entrenador Alfredo Julbe es un genio. Yo le decía que era como Pat Riley, siempre pensando en baloncesto, pero tranquilo, sin ser un actor, sino un profesional. Tener a alguien así es buenísimo porque sabes que puedes seguirle hasta el final”.

Parte de los ‘Jackson five’ de Ourense.
Parte de los ‘Jackson five’ de Ourense.

 “A mi mujer actual le digo que, si la hubiese tenido a ella durante mis años en la ACB, hubiese sido diez veces mejor. Me sentía a gusto allí y tengo amigos a los que echo de menos, con los que me cuesta hablar porque me da mucha pena”, agregaba.

¿Y la selección? Hubo quien reclamó que podía echar una mano en aquellos áridos años 90 pre Gasol y cía. “Era algo complicado. Era español, pero no había nacido en España y soy de color. Creo que era mejor no ser convocado”, respondió.

Espinosa, pese a todo, decía disfrutar de su nuevo trabajo, que ocupa desde el 2002 en la compañía BNSF haciendo recorridos por el noroeste americano de unos 300 kilómetros. “Es un regalo de Dios para mí. Mis jefes son muy profesionales y es una empresa grande e importante. Para mí es como una competición: tienes que mover máquinas impresionantes y sabes que si no funcionan, el país va a tener problemas. Pagan bastante bien, pero mucho menos que como jugador”, añadía entre bromas.

Por descontado, aseguraba seguir en forma. “Voy bastante al gimnasio y estoy fuerte.  A veces también juego algunos partidos por aquí”, cuenta. La NBA actual no le gusta mucho “por los actores”. “Están siempre tirándose al suelo, odio el ‘flopping’, va a acabar con el baloncesto. El trabajo de árbitro es ya muy difícil como para que les hagamos eso también”, lamentaba. Y eso que, durante una época, pensó que los colegiados españoles le trataban “como si yo fuera mala persona. Quería hablar con ellos, pero nunca me dieron una oportunidad”.

Se confesaba emocionado por la presencia de españoles en la liga norteamericana: “Sabía que iba a ser así cuando jugaba allí. Trabajan muy bien las cosas importantes del baloncesto y no es raro que haya chicos que lo estén haciendo fenomenal. Debería haber más. Una selección de europeos quizás le ganaría al actual Dream Team”.

Genio y figura. Había que creerle. “Siempre dice la verdad “porque no quiero que Dios me castigue mañana por haber dicho mentiras”...

Unos meses en Huesca.
Unos meses en Huesca.


Imagen de hace tres años.
Imagen de hace tres años.