Jorge Sanz: Ahora en Melilla tras levantar muchas esperanzas como junior

Jorge Sanz: Ahora en Melilla tras levantar muchas esperanzas como junior
Ahora en Melilla tras levantar muchas esperanzas como junior

Javier Ortiz Pérez

Con el Real Madrid.
Con el Real Madrid.

Busca su hueco exacto en el baloncesto español Jorge Sanz (no confundir con el actor, valga el chiste fácil). Era una enorme promesa y seguramente el mejor base de su generación, debutando muy joven con el Real Madrid, pero no ha terminado de cuajar en sus distintas experiencias en la Liga Endesa. Ahora quiere progresar en la LEB Oro con la camiseta del Melilla. Tiene mucho tiempo por delante: el pasado 4 de enero hizo 24 años y no sería nada raro volver a verle en la élite, aunque para ello debe perfilar mejor su juego, algo que solo se consigue con minutos en pista ‘con munición real’.

En Melilla seguro que está aprendiendo mucho al lado de un ‘clásico’ de la categoría como Pedro Rivero, compartiendo las riendas casi al 50%. Fue una buena decisión para todos abandonar mediada la pasada campaña el Montakit Fuenlabrada para incorporarse al equipo de la ciudad autónoma, al que ayudó a conseguir plaza de ascenso. “Esos meses me ayudaron a estar mucho más adaptado ahora. Estoy muy contento en la ciudad y en el club”, comenta.

Muy atrás queda el tiempo en el que se enamoró del baloncesto en la pequeña localidad madrileña donde se crió, Soto del Real, un sitio tranquilo a los pies de la sierra. “En el colegio me decidí por el basket porque jugaban mis amigos y mi hermano mayor, aunque yo hacía fútbol”, reconoce.

Sus cualidades para la canasta eran enormes y pronto llamaron la atención del Real Madrid cuando jugaba para el Piratas Soto. A la ‘casa blanca’ se incorporó en edad cadete y se convirtió pronto en una de las ‘joyas de la corona’, prodigándose en internacionalidades en categorías inferiores y subiendo al podio con España. 

En el Fuenlabrada.
En el Fuenlabrada.

Su estreno en la máxima categoría tenía que llegar más pronto que tarde y se produjo un 16 de abril del 2011 en el Príncipe Felipe de Zaragoza, donde dispuso de 3:34 en pista en la sorprendente derrota del Madrid. “Es un recuerdo muy bonito, algo inmejorable”, comenta. En la siguiente temporada, la 2011-12, tuvo once encuentros ligueros más con el primer equipo al tiempo que destacaba en el de EBA, compartiendo vestuario con Willy Hernangómez y Dani Díez. También se estrenó ante el Efes Pilsen en la Euroliga, metiendo un triple en el primer balón que cogió.

Sin embargo, se esperaba que tuviese más protagonismo en la 2012-13 con el Obradoiro (solo 70 minutos en 11 partidos). Con el objetivo de coger impulso, dio dos pasos atrás en la 2014-15 con el filial del Fuenlabrada (LEB Plata). Los madrileños le cedieron en la 2015-16 al Huesca (Oro), pero, a la vista de sus progresos de la mano de Quim Costa, le reclamaron para acabar esa misma campaña (seis partidos en la Liga Endesa). Inició la pasada en el pabellón Fernando Martín, pero en enero, ante la falta de tiempo en pista (solo tres encuentros), marchó a Melilla.

Nadie puede saber hacia dónde tenderá su carrera, si se consolidará como un base estándar en la LEB Oro, como le ha sucedido al propio Rivero, o acabará siendo reclamado por la Liga Endesa, un poco al estilo de otro joven base de similar recorrido como Ferrán Bassas, que necesitó lucir en Oviedo para que el Iberostar Tenerife le fichase. En todo caso, está en sus manos.

“Soy un base director, defensor y creo que tengo buen porcentaje de tiro de tres en los tiros abiertos”, se autodefine. Tampoco pierde de vista los libros: está estudiando a distancia Administración y Dirección de Empresas: “Espero seguir en el baloncesto hasta que el cuerpo lo permita y después trabajar en algo relacionado con la economía”.

Foto oficial con el Melilla.
Foto oficial con el Melilla.