Óscar de la Torre: De jugar con los ídolos a pilotar helicópteros

Óscar de la Torre: De jugar con los ídolos a pilotar helicópteros
De jugar con los ídolos a pilotar helicópteros

Javier Ortiz Pérez

Hospitalet, temporada 91-92.
Hospitalet, temporada 91-92.

Óscar de la Torre es del ‘club’ de los jugadores que solamente disputaron un partido en la actualmente denominada Liga Endesa. Aquello tuvo que ser especial porque, por una plaga de lesiones, el Barcelona solo alineó a seis seniors y a él, que era un junior que jugaba de alero. También tocó pista un choque de la entonces Copa de Europa con anécdota incluida. Nos lo cuenta él mismo con mucho detalle y emoción.

“Empecé en el colegio Sagrada Familia de Horta en Barcelona a los 8 años. Estaba en casa un día por la tarde y mis padres me preguntaron que actividad extraescolar quería practicar. Casualmente yo estaba viendo por la televisión un partido de baloncesto y me decidí por eññp. En la escuela el deporte estrella era el balonmano con figuras como Valero Rivera, Serrano y más adelante Barrufet. También en baloncesto destacaron Bernardino Pérez, José Manuel Moreno y José María Ayuso, estos dos últimos mis primeros entrenadores.

Posteriormente el año 1984 en una operación altura me presenté al Barça, donde gracias a la confianza depositada en mí por Pere Pardina acabé fichando hasta el año 1991, ganando un campeonato de España año 1987 en Vigo contra el Real Madrid bajo la dirección de Josep Claret. Otro entrenador importante fue Miguel López Abril en la época de junior.

Recuerdo el debut en la ACB contra el Caja Ronda con mucha ilusión,    

nervios y sobre todo ganas de intentar demostrar alguna cosa. Bozidar Maljkovic se dirigió hacia mí y me indicó que me preparara. Fueron pocos minutos en los que prácticamente no pude hacer nada más que bajar la pelota y iniciar alguna jugada. El partido finalizó rápidamente, pero el hecho de estar al lado de mis ídolos de siempre fue genial. Recuerdo que al llegar a casa mi hermano Iván me dijo: “haber hecho alguna falta, al menos saldría rotulado mi nombre por televisión”, cosa que hice en el siguiente partido de Copa Europa contra el Bayern Leverkusen (4 puntos y 2 faltas).

Recuerdos muchísimos y muy buenos, fueron 4 años con ellos. Sobretodo llegar a jugar con mi ídolo de  infancia Juan Antonio San Epifanio “Epi”, Solozabal, Sibilio, Jiménez, Norris, Wood, y muchos más. El poder visitar muchas ciudades y canchas míticas, Copa del Rey Las Palmas año 1990, las pistas de la Jugoplastika en Split y el Aris de Salónica. Entrenadores como Aíto Garcia Reneses, Manolo Flores, Bozidar Maljkovic.

Como anécdota, ante el Bayer hice los últimos puntos en el Palau Blaugrana, ya que pasábamos a jugar en el Sant Jordi. Luego se volvió al Palau y se acabó “el hecho histórico”.

En la actualidad, con los veteranos del Barcelona.
En la actualidad, con los veteranos del Barcelona.

En un torneo de verano en Barbastro hicimos un triangular contra el Magia Huesca y la selección yugoslava antes de partir a los Juegos Olímpicos de Seúl 88  de los Petrovic, Kukoc, Divac,  Radja, Paspalj, Obradovic… Un lujazo de equipo y tuve el honor de defender durante unos 5 minutos al gran Drazen Petrovic. Aquello fue increíble, era muy bueno.

En definitiva un placer compartir con los más grandes del basket, gente con mucha confianza, mucha determinación y mucha fuerza mental, muy grandes. En un partido de Copa de Europa contra el Maccabi, en el vestuario un jugador no se cambió por una leve lesión. En ese momento vi salir a Nacho Solozábal de un vendaje en el muslo que le había hecho Toni Bové y encima tenía 38 de fiebre. Hizo 26 puntos. Increíble.

Mal recuerdo fue perderme poder ir cómo jugador a la final Four de París por un error administrativo del club. Aquello me supo muy mal.

Después de jugar en el Hospitalet y el Mataró lo dejé. Fueron épocas malas para el baloncesto de jugadores nacionales con la llegada del tercer extranjero. Básicamente fui honesto y realista conmigo mismo y vi que no me ganaría la vida jugando a baloncesto. Estés en un equipo de los mejores o de media o baja categoría, la intensidad de entrenos, partidos y viajes implican los mismos compromisos. Consejo para los jóvenes: “No hay que dejar de estudiar nunca”, a pesar que destaques en categorías inferiores. El triunfar no es una fórmula matemática. Ya me lo decía  Epi: “han pasado muchos cómo tú y muy pocos llegan al primer equipo”. Ahora juego con los veteranos del Barça.

Con 1,88 me consideraba un jugador potente, rápido, buen anotador a media distancia y buen defensor. Sobre todo tenía mucha capacidad de trabajo. El error fue que el club me pasó de la categoría cadete al júnior directamente sin pasar los dos años de categoría juvenil, lo que poco a poco estancó mi juego y mi confianza y progresión fueron debilitándose. La verdad no me dieron tampoco muchas oportunidades para ir cogiendo confianza y afianzar mi juego en el primer equipo. Había muchos jugadores con mis cualidades y estatura.

Actualmente soy funcionario de la Generalitat de Catalunya. Además, de siempre me ha encantado la aviación y soy piloto comercial de helicóptero. Vuelo cuando puedo”.