Esteban Batista: El ‘5’ uruguayo que saltó de la LEB Plata a la NBA

Esteban Batista: El ‘5’ uruguayo que saltó de la LEB Plata a la NBA
El ‘5’ uruguayo que saltó de la LEB Plata a la NBA

Javier Ortiz Pérez

 Con Atlanta Hawks.
Con Atlanta Hawks.

Parece que España y Esteban Batista están gafados entre sí. Es una pena que, por distintos motivos, este ‘5’ clásico solamente triunfase aquí durante apenas un año, y eso que se trata de un jugador de prestigio internacional que ahora, a los 33, apura su carrera al calor de los dólares chinos.

Es un romance sin culminar apenas este entre la Liga Endesa y Batista, un jugador de esos de aparición tardía para el baloncesto, pero que rápidamente lo dominó completamente, con ese ‘plus’ raro de calidad que poseen los zurdos para todo. Tenía 17 años cuando en una playa de su Uruguay natal un aficionado le preguntó por si jugaba a nuestro deporte profesionalmente y él le respondió que ni lo practicaba. Eso le animó a presentarse a una prueba en el Club Atlético Welcome que solventó de forma satisfactoria.

Era el año 2000 y en el 2003 ya había llamado la atención lo suficiente en la liga uruguaya como para ser fichado por el Real Madrid. Era una fuerza de la naturaleza, pero que todavía no disponía del pasaporte español, por lo que pasó una temporada cedido en el Pozuelo (EBA). Después de regresar temporalmente a su país, ficharía por el Calpe, de la LEB-2 (actual LEB Plata).

Gran nivel en Fuenlabrada.
Gran nivel en Fuenlabrada.

Aunque sus números en la localidad alicantina no fueron de relumbrón (10,6 puntos y 5,5 rebotes), sí llamó la atención de los ojeadores de la NBA en el Torneo de las Américas aquel verano del 2005 (brutales 18 puntos y 15,6 rebotes de promedio). Firmó como agente libre por los Atlanta Hawks. No está mal el salto desde la tercera categoría española, ¿verdad? Lo cierto es que en Georgia hizo poco más que agitar la toalla en dos años (70 partidos, 1,7 puntos y 2,5 rebotes en 8 minutos), pero el dato queda ahí: a día de hoy sigue siendo el único jugador de su país en poner los dos pies en la liga norteamericana.

Intentó reengancharse en los Celtics, pero tuvo que volver a Europa, primero en el Maccabi, donde fue de más a menos. Su cotización bajó y eso permitió al Fuenlabrada hacerse con sus servicios en la 2009-10. Completó una temporada sobresaliente, con 14 puntos y 8,3 rebotes, e iniciada la siguiente, cuando iba por el mismo camino, fue traspasado al Baskonia. Fue un mal movimiento para todos, bajando a 6,9 y 4,8, lo que propició una rápida salida el siguiente verano. Ya se sabe que cuando un jugador no le entra por el ojo a Dusko Ivanovic...

Desde entonces, tres años en Turquía (Efes y Pinar Karsiayaka) y uno en Grecia (Panathinaikos), este último el mejor de todos, lo que le permitió recibir una de esas ofertas irremplazables que llegan desde el lejano Oriente. Allí sigue, en los Beikong Fly Dragons, con un pequeño paréntesis en Milán de por medio. Supera con frecuencia los 25 puntos y 10 rebotes en cada partido tirando de corpachón (2,08), buenos movimientos y sabiduría.

Lástima que no pudiésemos verle más por aquí, aunque él no cerraba la puerta a su regreso hace un par de años en kiaenzona.com. “Es una de las ligas más atractivas del Viejo Continente a pesar de que económicamente está peor que hace unos años. Creo que ha ido renaciendo con el paso de las temporadas a pesar de haber sufrido la crisis económica pero ha tenido la capacidad de no perder ese atractivo siempre y que la ha convertido en una de las competiciones más interesantes de Europa”, decía. Desde hace tiempo tiene la nacionalidad, lo que le haría doblemente valioso.

Imagen reciente en China.
Imagen reciente en China.