Michael Curry: El ‘ex’ del Valvi Girona que llegó a entrenar en la NBA

Michael Curry: El ‘ex’ del Valvi Girona que llegó a entrenar en la NBA
El ‘ex’ del Valvi Girona que llegó a entrenar en la NBA

Javier Ortiz Pérez

En el Valvi Girona 94-95.
En el Valvi Girona 94-95.

Muy pocos ex jugadores de nuestra Liga llegan, en su carrera posterior como entrenadores, a sentarse en un banquillo de la NBA como máximos responsables. Actualmente tenemos a Terry Stotts en los Blazers, pero unos años antes le precedió Michael Curry, escolta del Valvi Girona en la temporada 94-95.

De acuerdo con que el paso de Curry por la liga profesional norteamericana fue más bien efímero: solamente una campaña con los Detroit Pistons, la 2008-09, en la que, con un balance cercano al 50% (39 victorias y 43 derrotas) entró en los ‘playoffs’, en los que cayó eliminado por la vía rápida (4-0) ante los Cavaliers de un joven LeBron James. No hubo mucha paciencia con él y eso le acabaría costando el puesto. Había sido asistente la temporada anterior en la franquicia de Michigan, con el fallecido Flip Saunders, un mismo papel que tendría posteriormente en los Sixers (2010-13). Fue entonces cuando se pasó al basket universitario y es el técnico de un equipo no muy puntero, Florida Atlantic.

Pero vayamos a su historia como jugador, que también tiene su mérito. Y es que sus años en Georgia Southern no le sirvieron para entrar en el ‘draft’ de 1990, por lo que se tuvo que buscar la vida en Alemania (Steiner Bayreuth). Pero persiguió su sueño de NBA y lo consiguió, primero con un contrato temporal en los Sixers (93-94) y, tras su paso por Ostende, Cantú y Girona, como un jugador  fijo en la competición, algunos años bastante protagonista. Vistió las camisetas de Washington, Detroit (dos etapas), Milwaukee, Toronto e Indiana. Fueron un total de 667 partidos hasta el 2005.

667 partidos en la NBA.
667 partidos en la NBA.

Es llamativo que en América renunciase mucho al balón (solo 4,5 puntos en 19 minutos de promedio), centrándose bastante en labores oscuras, y que en España supiese dar un perfil mucho más ofensivo. Son un primor este tipo de jugadores capaces de adaptarse al papel que se les da, ¿verdad?

En Fontajau hizo de la regularidad su bandera: en 43 partidos solamente bajó una vez de 10 puntos, promediando 17,9 con muchísima presencia en pista (37 minutos por partido) y aceptables porcentajes (55% en tiros de dos y 37% en triples). Tenía también esa gran virtud de no querer absorber demasiado juego y al fin y al cabo, aunque con algunas dificultades, el Valvi consiguió el objetivo de la permanencia en un agónico ‘play-out’ con el Breogán (16 puntos y 5 rebotes sin cogerse un minuto de respiro en el quinto y definitivo choque).  No volvería a jugar un solo encuentro más en Europa.

Al contrario de lo que suele creerse, no tiene ningún vínculo familiar ni con Stephen Curry ni con su padre, el también ex jugador Dell. Uno de sus hijos, Deon, ha pasado por el equipo de fútbol americano de Michigan State.

En el 2010 se le pudo ver en la fase final de la Copa. “Es un evento muy grande, me parece fantástico poder ver a los mejores ocho equipos de la liga en un solo fin de semana y en una sola ciudad. El formato es atractivo y sirve para ver buen baloncesto y espectáculo”, dijo, elogiando también la competición por la que había pasado casi 20 años antes: “Creo que es la segunda mejor liga del mundo, es una liga muy dura y donde se puede ver un gran baloncesto. 

En la Copa del 2010.
En la Copa del 2010.

Es cierto que es diferente a la NBA, pero la ACB tiene a jugadores con un gran talento”. Según comentó, seguía en bastante contacto con España.