Claude Gregory: Del récord anotador en Vitoria a la irrelevancia en Lugo

Claude Gregory: Del récord anotador en Vitoria a la irrelevancia en Lugo
Del récord anotador en Vitoria a la irrelevancia en Lugo

Javier Ortiz Pérez

Skol Zaragoza 81-82.
Skol Zaragoza 81-82.

No es lo más habitual que un jugador sea más recordado por su época pre-ACB que por la que tenemos más reciente en el tiempo. Sucede con Claude Gregory, que ya estuvo con éxito en España antes de que la Liga actual se fundase en 1983, con el Zaragoza Skol 81-82 y el Baskonia 82-83. Unos años después, en la 90-91, pasó  con más pena que gloria por el Breogán.

Se trataba de un interior fuerte, buen reboteador y encestador, técnicamente notable, aunque con fama de trabajar poco y de tener un carácter poco afable con entrenadores y compañeros. Eso último lo compensaba con su calidad en la cancha, lo que le convirtió en una estrella de la competición nacional en su primera etapa. Casi una década después, cuando el físico le abandonó, no consiguió acabar la campaña en Lugo.

Gregory es de Washington DC y es fácil imaginar la alegría que sintió al ser ‘drafteado’ por el equipo de su ciudad en 1981, tras cuatro años en la universidad de Wisconsin (número 41), donde se había hecho famoso por una frase misteriosa: “No hay motivos para sonreír en el baloncesto”. Sin embargo, cortado a última hora, no consiguió un puesto en los entonces Bullets (ahora Wizards) y buscó acomodo en España, en un Club Baloncesto Zaragoza que entonces tenía el patrocinio de la cerveza Skol. A orillas del Ebro se convirtió en el primer extranjero de la historia de la entidad, siendo rentable en sus actuaciones a pesar de que en principio le costó adaptarse a un país totalmente nuevo para él.

Breogán 90-91.
Breogán 90-91.

Mejor todavía lo haría en Vitoria, donde la temporada siguiente, la última sin la organización ACB, se proclamó máximo anotador liguero con un promedio de 30,9 puntos. El equipo, que acababa de recuperar la máxima categoría, le necesitaba muchísimo en ataque, acabando muchos balones en sus manos. Hay un dato escalofriante que ilustra su dominio y su puntería. Según la web baskonistas.com (y es una fuente muy fiable cuando se habla de la historia del club alavés), todavía comparte el récord de anotación en un solo encuentro de la entidad junto a Malcolm Cesare: el 16 de enero de 1983 le clavó él solito 49 al Obradoiro.

En aquel momento se escribió que sus malos modos a nivel personal le impidieron hacer carrera aquí. Regresó a Estados Unidos, a la CBA, a la espera de una oportunidad en la NBA que no llegó hasta 1986 con un par de partidos en Washington. Otro paréntesis CBA, donde se hizo un habitual de su All Star Game, dio paso a una estancia un poco más larga (23 encuentros) en los Clippers de la 87-88.

En su regreso a Europa escogió Francia (Pau Orthez 88-89) y después Italia (Reggio Emilia 89-90) antes de su tercer equipo español, el Breogán (curiosidad que estuviese patrocinado por otra bebida alcohólica, Dyc). Sus 18,4 puntos y 8,6 rebotes formando pareja con Claude Riley no le salvaron de ser sustituido por Mike Giomi después de 18 jornadas. Se le pedía una intensidad que quizás ya no estaba muy dispuesto a dar. Tenía 32 años y aquellas canastas en  Galicia fueron las últimas a nivel profesional, emprendiendo una nueva carrera en el mundo de las finanzas. Según su perfil de Linkedin, es desde febrero de 1994 el director general de una empresa dedicada a inversiones inmobiliarias llamada FRS LLC que está ubicada en Silver Spring (Maryland), muy cerca de Washington DC. En el 2013 fue incluido en el ‘Hall of fame’ de su universidad.

Imagen reciente.
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