Lucho Fernández: Nunca es tarde para aprender a jugar al baloncesto

Lucho Fernández: Nunca es tarde para aprender a jugar al baloncesto
Nunca es tarde para aprender a jugar al baloncesto

Javier Ortiz Pérez

En León, uno de sus dos ascensos a la máxima categoría.
En León, uno de sus dos ascensos a la máxima categoría.

Aquí hemos traído en otras ocasiones a jugadores que se iniciaron en el baloncesto muy tarde, con 14 o 15 años, pero seguramente la palma se la lleva Lucho Fernández, cuyo primer contacto con la pelota naranja no se produjo hasta los 17 años, nada más y nada menos. “Es que antes jugaba al fútbol, como todos mis amigos. Recuerdo haber ido a los partidos del OAR aquí en mi ciudad, Ferrol, pero no me había dado por ello”, cuenta. Tanto fue así que se incorporó a las competiciones con el Santa Marina en el segundo año de junior. Después pasó al San Rosendo y encontró a una persona fundamental para él: Miguel Maseda. “Fue él quien me enseñó el basket”, comenta.

A Fernández le empezaron a llamar entonces “Lucho” para distinguirle de otro Luis del equipo y con eso se quedó. “Nunca sabes lo que puede pasar. Tenía que trabajar el doble todos los veranos para ir mejorando, pasando las cosas por las que han pasado otros jugadores por alevines o cadetes, pero estoy contento. Tuve la suerte de que enseguida pude empezar a ser profesional y a jugar con gente a la que poco antes había visto jugar en A Malata. Quizás si hubiese empezado antes me hubiese cansado antes”, cuenta.

Sí, porque cansarse no se cansó hasta mucho tiempo después: sus últimos partidos fueron en la temporada 2014-15 en EBA con el Narón. Tenía 38 años y, por descontado, un perfil muy distinto al del chico que apenas sabía coger la pelota dos décadas antes. “Fui evolucionando. Empecé de ‘4’ y terminé de ‘3’. No sabría escoger con qué posición quedarme porque estuve cómodo en las dos. Lo que creo es que los entrenadores que más partido me sacaron fueron los que no me encasillaron”, indica. Reconoce que desconfía del análisis habitual de que era un jugador más de fuerza que de talento: “Creo que sabía hacer bastantes cosas”.

Con el Tau ante el Real Madrid, 2007-08.
Con el Tau ante el Real Madrid, 2007-08.

Con mucha querencia por el norte, la mayor parte de su carrera la pasó en Oro: Ferrol, Los Barrios, Bilbao (ascenso desde Plata a la máxima categoría), Calpe, León (otro ascenso), Breogán y Ourense, aunque también un poco de Plata (La Palma y Marín). ¿Con qué se queda de todo? “En Bilbao fueron cuatro años espectaculares, aunque no pude acabar mi contrato jugando allí”. Fue allí donde disputó la temporada 2004-05 en ACB, dejándole mucho mejor sabor de boca la primera vuelta, con más minutos que la segunda. En la actualmente denominada Liga Endesa repetiría en la 2007-08 en el Baskonia haciendo un trabajo orientado a los entrenamientos, pero disfrutando como el que más del título liguero y de haber estado en una Final Four. “Yo ya sabía a lo que iba allí, pero la experiencia de estar a ese nivel no me la quita nadie”, resume.

¿Y su vida actual? No se ha alejado del baloncesto, en absoluto. Desde antes de dejar las pistas mantiene una empresa de representación y también una tienda de zapatillas llamada ‘La pajarita de Andrés’, tanto física, en Ferrol, como online.

Con su hija.
Con su hija.