Pavel Ermolinski: El ‘Magic islandés’ que no acabó de encontrar su momento

Pavel Ermolinski: El ‘Magic islandés’ que no acabó de encontrar su momento
El ‘Magic islandés’ que no acabó de encontrar su momento

Javier Ortiz Pérez

Con Unicaja en 2005.
Con Unicaja en 2005.

Está de moda Islandia. Con menos de 400.000 habitantes ha situado el foco sobre sus selecciones de balonmano (esto ya hace tiempo), fútbol (ya vimos lo que pasó en la última Europa) y también baloncesto, ofreciendo productos que pueden ser muy competitivos en el resto del continente, con Jon Stefansson como ejemplo más claro. Hoy traemos aquí a un jugador que no es nacido en Islandia, pero que se crió allí, posee su nacionalidad y tiene unas características muy especiales: Pavel Ermolinski.

El chico es hijo de Alexander Ermolinski, un jugador ucraniano (entonces soviético) que se fue a jugar a la lejana isla en los años 80 y allí se quedó definitivamente. El pequeño Pavel vino al mundo en Kiev, pero ha pasado la mayor parte de su vida en Islandia, donde aprendió a jugar al baloncesto.

Con esos genes, no era tan raro. A ello le añadió un físico realmente increíble que le hizo dominar en categorías inferiores repitiendo varias veces el ‘santo grial’ del ‘triple doble’. Y es que muy pronto se acercó a los dos metros (ahora está en 2,02), pero al mismo tiempo tenía el suficiente manejo de balón como para jugar de base. Y no solo eso, sino también la mentalidad: siempre parece haber preferido el pase antes que el tiro.

En el 2004, en edad junior, el Unicaja ganó la batalla por ficharle después de una de sus exhibiciones. Era una gran esperanza y aquella misma campaña debutó con el primer equipo ante el Bilbao Basket. Tenía por delante a dos ‘grandes’ como Pepe Sánchez y Carlos Cabezas, pero lo suyo era evolucionar lentamente, sin presiones.

Estuvo cinco temporadas bajo el amparo del club de Málaga, la mayor parte de ellas jugando en LEB Oro con el Clínicas Rincón Axarquía. Solo totalizaría 8 partidos ACB (3 en la 2004-05 y 5 en la 2006-07). También fue cedido un año al Huelva en esa misma categoría. No acabó despuntar, de sacar de dentro todo lo que se esperaba. A menudo se le achacó una excesiva frialdad y también un exceso de generosidad: no miraba tanto el aro como por sus condiciones podría haber hecho.

Defendiendo a Radulija en el Eurobasket 2015.
Defendiendo a Radulija en el Eurobasket 2015.

Ya desvinculado del Unicaja, Ermolinski se aferró a sus opciones de triunfar en España en otros dos clubs de Oro: La Palma 2008-09 y Cáceres 2009-10.  Resulta llamativo que en ambos sitios promediase más rebotes que puntos. En el equipo extremeño no llegó a concluir la temporada: el cambio en el banquillo de Gustavo Aranzana en el lugar de ‘Piti’ Hurtado, que había apostado inequívocamente por él, no le benefició. En su presentación, el islandés había dicho para dejarlo claro que “siempre me he sentido cómodo como base, creo que es mi posición natural. Claro que saco partido a mi estatura y envergadura ante mis rivales, aunque también hay que tener en cuenta que suelen ser más rápidos”.

Aquel fue su último tren hacia el gran baloncesto, y eso que solo tenía 23 años. Acabó la temporada de regreso a Islandia, donde ha seguido jugando desde entonces con un paréntesis de dos años en la liga sueca. Su equipo es el KK Basketball Reykjavik, donde la última campaña estuvo en 8 puntos, 8 rebotes y 5 asistencias. También pudimos verle en el 2015 en el Eurobasket siendo uno de los principales referentes de su selección, aunque curiosamente ya ejercía muy poco como base y más como escolta o alero.