Nate Davis: La leyenda eterna... recuperada por ‘Informe Robinson’

Nate Davis: La leyenda eterna... recuperada por ‘Informe Robinson’
La leyenda eterna... recuperada por ‘Informe Robinson’

Javier Ortiz Pérez

En el Obradoiro.
En el Obradoiro.

Nos emocionó a todos los que amamos el basket ‘viejuno’ el reportaje de Informe Robinson sobre Nate Davis, emitido a finales del 2013. Con las atinadas manos de Luis Fermoso y Antoni Daimiel detrás y la perfección y el cariño que hacen las cosas en el ‘Plus’, aquella fue la forma ideal de reivindicar el recuerdo de un jugador mítico en una época fundamental para el despegue de nuestro basket. Ocho años anduvo aquí (Askatuak 78-79, Valladolid 79-82, Obradoiro 82-83 y Ferrol 83-86) un tipo que impresionó a todos por sus vuelos, pero también por su humanidad.

La pieza en cuestión, titulada “Yo vi jugar a Nate Davis”, no solamente recordaba al personaje, al hombre que desafiaba las leyes físicas ante rivales que intentaban responder con la boca abierta, sino también encontraba a la persona a la que se le había perdido la pista hacía años. El trabajo de investigación tuvo que resultar prolijo porque Davis, alejado del estrellato del que disfrutó aquí, era, como suele pasar, uno más en su país, un ‘currante’ que vivía en un modesto apartamento. Primero estuvo en una empresa de paquetería y en los últimos años ejerció como guardia de seguridad, una profesión relativamente habitual entre antiguos jugadores.

Su historia, desde luego, resulta extraordinaria. A España llegó casi como un milagro, después de no conseguir un sitio en la NBA (fue elegido por los Bulls con el número 101 del ‘draft’ de 1977).  “Jugar en la NBA es algo político, que no depende sólo de tu juego. Si no te conocen es muy difícil jugar allí”, comentaba. En San Sabastián las cosas le fueron bien a nivel deportivo (máximo anotador de la liga), pero no llegó a terminar la temporada por unas declaraciones polémicas sobre el presidente del club, José Antonio Gasca. Fue en Valladolid y Ferrol (con el paréntesis en Santiago de Compostela, apenas doce partidos glosados aquí en la web El Obra tiene historia) donde alcanzó su plenitud, con aquella forma loca de enamorar la grada. Particularmente su entendimiento a orillas del Pisuerga con Carmelo Cabrera (que le sirvió numerosísimos ‘alley-hoops’) resultó muy poderoso. En ‘Yo vi jugar a Nate Davis’ se detienen especialmente en la remontada de 27 puntos que protagonizó, anotando como una fiera con la mano rota.

Portada de Nuevo Basket con el Valladolid.
Portada de Nuevo Basket con el Valladolid.

La lesión de clavícula que sufrió en un partido en Santa Coloma cuando militaba en el OAR Ferrol le frenó: estaba entonces cerca de conseguir la nacionalización, lo que hubiese multiplicado más todavía su cotización. Pero más le hundió la terrible muerte de su mujer, Anne, contagiada de sida a través de una trasfusión de sangre a raíz del parto del segundo hijo de la pareja, Matthew. Aquello debió dejarle totalmente roto, con un dolor que resulta hasta difícil de imaginar. Tanto fue así que no volvió a jugar, y eso que todavía le quedaba baloncesto con 32 años: según contó posteriormente, su cuerpo le pedía seguir en las pistas, pero su espíritu no.

La emisión del documental levantó una especie de ‘fiebre’ por Davis, sobre todo en Galicia, donde fue invitado para ser homenajeado. “Mi vocación fue siempre jugar para el público. Para que la gente lo pasara bien. Tratar de hacer cosas que nunca habían visto”, dijo en Marca.com. El tipo debió de disfrutar entre tanto reencuentro: “He vuelto a casa. Aquel equipo era una familia y así me sentí siempre. Sin duda, aquí viví los mejores años de mi vida. Creí que a gente a la que quiero mucho, como los antiguos directivos o ex compañeros como Manolo Aller o Miguel Loureiro no los volvería a ver. He llorado mucho estos días. La respuesta de la afición ha sido increíble. Yo no pensaba que después de 28 años la gente se acordara de mí. Sin embargo, me paran por la calle, me recuerdan partidos y anécdotas y me han transmitido mucho cariño”.

Faltó por verle en un ‘grande’, aunque quizás la configuración de Real Madrid, Barcelona y Joventut, con muchos nacionales que absorbían juego, no le hubiese venido bien. Él tampoco lo lamentaba mucho. “Yo valoraba lo que clubes como Valladolid o Ferrol me pagaban y el esfuerzo que hacían para tenerme. No ganaba 100.000 dólares. Pero recibía algo más de 30.000 euros al año, más casa y coche. Y eso para mí era suficiente. De hecho, hace 30 años eso era mucho dinero. Yo estaba cómodo y mi familia también se sentía a gusto. ¿Para qué iba a cambiar?”.

Lanzando con el Ferrol.
Lanzando con el Ferrol.

En este tiempo, Davis ha vuelto alguna vez más a Ferrol con motivo de un campus de baloncesto que se organizó con su nombre, confirmando que la reivindicación que se hacía de su figura en el documental no resultó efímera. En fin, un tipo que con su sonrisa ha vuelto a enamorarnos 30 años después. Cosas de la vida. En esta época de tanta crítica al sector, está bien que un producto periodístico desatase toda esta energía positiva con el barniz de la nostalgia. Para quien quiera ahondar en su trayectoria, se ha escrito mucho sobre él, pero quizás el artículo más completo es este en Jgbasket.net.

Regreso a Galicia (Foto: Diario de Ferrol).
Regreso a Galicia (Foto: Diario de Ferrol).