Dejan Tomasevic: Un pívot que pasaba el balón como un base

Dejan Tomasevic: Un pívot que pasaba el balón como un base
Un pívot que pasaba el balón como un base

Javier Ortiz Pérez

Taponando con el Tau.
Taponando con el Tau.

¿Es Dejan Tomasevic el jugador interior con mejor capacidad de pase de todos los que hemos visto nunca en España? Parece que es mucho decir cuando en esa ‘categoría’ está también gente como Arvydas Sabonis, pero es que lo suyo era absolutamente extraordinario. Después de rozarlo en varias ocasiones, se convirtió en uno de los pocos que ha logrado un triple doble en la competición nacional (14 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias frente al Unicaja el 12 de mayo del 2004). Aparte de unas buenas cualidades anotadoras y reboteadoras, unía una especial condición para encontrar al compañero desmarcado, sobre todo si se trataba de Fabricio Oberto, con el que formó un gran dúo tanto en Vitoria como en Valencia.

Tomasevic fue un fichaje tardío en el Baskonia: tenía ya 28 años cuando llegó al Buesa Arena en el 2001, justo después de ser nombrado MVP de la Euroliga. Suena raro recordar que, pese a ser internacional y conseguir muchas medallas con Yugoslavia, hasta entonces no había aceptado ninguna oferta extranjera. Le llamó el Real Madrid y la NBA, pero eligió al Tau de Dusko Ivanovic precisamente por el técnico montenegrino. “Quería tener a un entrenador que fuera de mi tierra. Fue algo fundamental para que firmase por Vitoria”, recuerda en el libro ‘Memoria Baskonista’, de Sergio Vegas y Rubén Gazapo (fuente inagotable cuando se trata de hablar de históricos de la entidad alavesa).

“Yo estaba muy contento en mi equipo y me costaba dejar el Buducnost. Además, me ofrecían algo muy similar a lo que me daban en el Baskonia, pero al final me decidí. Fue una decisión muy complicada porque por primera vez dejaba mi país, con mi mujer embarazada y realmente me costó bastante el cambio de ciudad y cultura”.

Tres temporadas en Valencia.
Tres temporadas en Valencia.

Su fichaje salió redondo, a pesar de que sus primeros meses no fueron muy buenos. “Hubo incluso algunos partidos en los que no jugué, pero luego cogí ritmo (...). Creí siempre en mis posibilidades de triunfar en el Baskonia y sabía que podía hacer ganar títulos en el equipo”. Y así fue, con el histórico doblete Copa-Liga.

Ese éxito hizo que un equipo económicamente muy pujante entonces como el Pamesa Valencia llamase a su puerta e incorporase no solamente a él, sino también a Oberto, con el que había cultivado una gran conexión dentro y fuera de la pista. “La oferta era muy importante de tres años. La vida de un jugador profesional es así: si no coges un tren, lo pierdes. No podía decir que no”, explica.

En La Fonteta estuvo esas tres temporadas y, aunque siguió siendo un jugador sorprendente por sus grandes cualidades (excepto por sus desesperantes ‘manos blandas’...), lo cierto es que a nivel colectivo solo ganó la ULEB 2002-03. “En Valencia me sentí muy bien y ganamos un título. Tengo muchos amigos para siempre, tengo un padrino como Dejan Mijatovic que con él y su familia estuve años increíbles”, le comentó años después a Álvaro Paricio en acb.com.

Su recuerdo de España es globalmente estupendo, más allá de sus números en 147 partidos (11,3 puntos, 7,1 rebotes y 3,3 asistencias en 28 minutos): “De verdad, me siento muy bien cuando vengo. Me siento feliz, pero también me extraña que la gente me pare en la calle y quiera hacerse fotos conmigo. Lo más importante para mí es que cuando voy a Vitoria o Valencia, veo mis fotos allí y cuando hablo con la gente que trabaja allí siento que es feliz cuando me ve. Eso significa que hice un buen trabajo”, contaba también. Se compró una casa en Marbella y viene en algunas épocas del año. La última vez, en la conmemoración de los 30 años de la fundación del Valencia Basket.

Campeón de la Euroliga con el Panathinaikos.
Campeón de la Euroliga con el Panathinaikos.

En sus últimos cuatro años en las pistas (2005-09) tuvo un papel más complementario en Panathinaikos (tres, incluyendo dos ligas, tres copas y la Euroliga de 2007) y finalmente en el PAOK de Salónica. Se deja ver en las grandes competiciones, ya que es vicepresidente de la federación serbia. Y es que su palmarés internacional también impresiona: tres oros en Eurobasket (además de un bronce), dos en Mundiales y otra plata olímpica en Atlanta-96.

Casado con Jelena desde hace casi 20 años (“desde el primer segundo que la vi supe que íbamos a estar juntos toda la vida”, suele decir) y padre de tres hijos, tiene fama de ser un tipo muy creyente de la religión ortodoxa, muy concienciado con causas sociales e impulsor de varios actos benéficos en Belgrado.

En la actualidad.
En la actualidad.