Antoine Wright: La maldición de hacer -19 de valoración

Antoine Wright: La maldición de hacer -19 de valoración
La maldición de hacer -19 de valoración

Javier Ortiz Pérez

Buenos años con los Nets.
Buenos años con los Nets.

Cuando se habla de malas actuaciones individuales en un partido de la Liga Endesa siempre tiene que salir a colación el mismo nombre: el de Antoine Wright. Lo suyo el 12 de octubre del 2011 con la camiseta del Asefa Estudiantes ante el Barcelona fue casi sobre natural, ya que acumuló un -19 de valoración merced a sus 12 errores en el tiro sin acierto alguno (7 de dos, 3 de tres y 2 de tiros libres), cinco pérdidas de balón y cinco faltas cometidas. Lo único que sumó fue un balón que robó y las dos faltas que recibió.

A Rico Hill (también en el Estudiantes), Dani Pérez (León) y Berni Rodríguez (Unicaja) se les debió quitar un invisible peso de encima, ya que compartían el récord negativo hasta entonces con -13. Era la segunda jornada y no dejaba de tener su sarcasmo que eso se produjese unos días después de que fuese el mejor de su equipo ante el Valencia (22 puntos y 6 robos para 25 de valoración). El fiasco del Palau pareció un aislado cuando después alcanzó los 19 puntos ante el Fuenlabrada. 

En el famoso partido del -19.
En el famoso partido del -19.

No evitó entonces las preguntas sobre el incómodo -19. “Juego para ayudar al equipo y tenemos que analizar el partido en su conjunto (...). Sí, conozco mi valoración. Sé que ha sido -19 y de eso no puedo sacar nada positivo (...). No tiraba pensando en mi valoración o en si había fallado antes, sino porque creía que era lo más adecuado para el equipo”, dijo firmemente. Su entrenador, ‘Pepu’ Hernández, salió a defenderle: “Yo nunca me fijo en las estadísticas”. Lo que ocurrió es que Wright fue cortado a la jornada 14, a principios ya del 2012: llevaba diez partidos consecutivos sin superar los 8 de valoración e incluso tuvo otro amago de naufragio ante el Cajasol, cuando acumuló un -7. Se fue con 10,9 puntos y 2,8 rebotes en 31 minutos.

Era el final de un fichaje que había levantado mucha expectación y buenas vibraciones. Físicamente era un jugador potente y con recursos técnicos y exhibía currículum era muy bueno. Tras un buen periplo universitario en Texas A&M, se coló en la primera ronda del ‘draft’ del 2005, elegido con el número 15 por los Nets. En Nueva Jersey tuvo un estupendo segundo año (8,5 puntos y 4,5 rebotes en 27 minutos), pero su traspaso a Dallas en un multitudinario ‘trade’ en el que se vieron implicados ocho jugadores le frenó. Ni en los Mavericks ni en los Raptors encontró su sitio. Su etapa en la NBA acabó el 29 de noviembre del 2010 cuando los Kings le cortaron.

En su último equipo, Tijuana.
En su último equipo, Tijuana.

Su paso al baloncesto internacional fue primero en China, apenas un mes después. Luego llegó el reseñado tiempo en Madrid, que le dejó una cierta ‘maldición’ desde entonces. Todo fue normal en Venezuela con los Guaiqueríes de Margarita, pero después le ha ido de mal en peor. Fue uno de los jugadores que firmó en la AmeriLeague, una competición que se descubriría luego ficticia y montada por un estafador llamado Glendon Alexander. Luego solo duró cuatro partidos en Filipinas. Y últimamente se ha tenido que refugiar en México, en el equipo de Tijuana. Está en los 32 años, pero parece acabado para el baloncesto de alto nivel.