Nacho González: El debut ensangrentado de un base en Fuenlabrada

Nacho González: El debut ensangrentado de un base en Fuenlabrada
El debut ensangrentado de un base en Fuenlabrada

Javier Ortiz Pérez

Fuenlabrada 2000-01.
Fuenlabrada 2000-01.

Nacho González disputó cuatro partidos en el Fuenlabrada 2000-01 (11 minutos y 4 puntos en total). Base de 1,82, posteriormente desarrolló su carrera sobre todo en la LEB 2 (la actual LEB Plata) en equipos como Calpe (cuatro años consecutivos) y Guadalajara (uno), con incursiones también en la efímera LEB Bronce (con Navarra) y EBA, ya de regreso a la zona de Madrid (Canoe y Getafe).

Lo suyo con el baloncesto arrancó muy pronto, “casi desde que nací”, afirma. “Mi padre era entrenador y lo primero que me regaló al nacer creo que un balón de baloncesto. Luego ya a los siete años empecé en las escuelas del colegio Caldeiro”, añade. Es un centro educativo que está muy cerca de la plaza de toros de Las Ventas, aunque él siempre prefirió meter canastas que la ‘fiesta nacional’.

Su incorporación al Fuenlabrada no se produjo hasta la categoría junior. “Yo iba a campus de baloncesto a Estados Unidos que organizaba Ángel Manzano, en aquella época entrenador en Fuenlabrada. Había pruebas, las hice y entré en el equipo junior ‘A’ siendo de primer año. Y poco a poco fui haciéndome un hueco. Luego ya fue todo rodado, pasando por EBA y doblando con el primer equipo”, apunta. Sin embargo, apareció entonces el mayor temor de todo jugador: “Llegaron lesiones de rodilla, pero gracias a fisios, preparadores físicos, entrenadores del club y Óscar Quintana, que confió en mí, pues al final pude llegar hasta ACB”.

Sí, el debut se produjo en Lugo, con cuatro minutos y una canasta en la décima jornada 2000-01. Es un momento que vive aún con intensidad, a juzgar por sus palabras. “Fue intenso, tienes ilusión porque es el sueño de todo chaval que juega desde pequeño. Nada más salir,  en defensa, me llevé un codazo y empecé a sangrar por el labio, y yo lógicamente no me iba a cambiar, así es que iba disimulando, limpiándome como podía para aguantar lo que quedaba de partido. Al final pude meter una entradita, que siempre viene bien. Para colmo, Quintana pensó que lo mejor del partido fue que yo debutara y me llevó a la rueda de prensa. Yo imagino que los periodistas que esperarían a Ferrán López o a Perasovic cuando me vieron a mí se quedarían como un como a un conejo que le dan las largas”.

En la actualidad.
En la actualidad.

Volvería a la pista en la máxima categoría en los partidos de las jornadas 15 (ante Girona), 33 (Cantabria) y 34 (Unicaja). Balance equilibrado de dos victorias y dos derrotas, por cierto, en choques que saldados por diferencias amplias casi siempre.

González considera que era “completo, un base anotador, bastante rápido, con buenas piernas para defender. Podía penetrar con facilidad para acabar o asistir (sobre todo por la derecha, jeje) y podía tirar de tres puntos sin problemas. Además lo fui mejorando con el tiempo”.

En la actualidad, trabaja como osteópata, pero no ha perdido la pasión por el basket en el día a día: “Estoy también en el colegio San Patricio entrenando al equipo cadete y al senior. Siempre es bueno seguir en contacto con el baloncesto”.