Robert Gulyas: La mole húngara no pasó la prueba en el Unicaja

Robert Gulyas: La mole húngara no pasó la prueba en el Unicaja
La mole húngara no pasó la prueba en el Unicaja

Javier Ortiz Pérez

En el Villeurbanne.
En el Villeurbanne.

Jugador de un aspecto tremendamente intimidador y bastante dotado técnicamente, Robert Gulyas no pasó sin embargo la prueba a la que le sometió el Unicaja durante la temporada 2006-07. Sergio Scariolo quiso comprobar por sí mismo si era un ‘5’ que pudiese adaptarse a las exigencias físicas (sobre todo en cuanto a velocidad) de España y su decisión fue negativa después de dos meses viéndole jugar en Málaga.

Daniel Santiago estaba lesionado, pero solo disputó cuatro partidos ligueros en los que sus minutos fueron descendiendo (19, 14, 7 y 3), logrando 16 puntos y 8 rebotes en esa suma de 42. Fue la gran oportunidad (perdida) del húngaro Gulyas, que llegaba, pese a haber superado ya los 31 años, en un gran momento después de haber sido campeón de Turquía con el Ulker de Estambul.

Estaba en 2,13 de estatura, pero parecía quizás más, porque era muy ancho y rondaba los 150 kilos. Era bastante claro que le faltaba atleticismo, pero lo compensaba con otras cualidades. En su presentación, Scariolo dijo de él que era “un jugador experto (...). Conoce bien el trabajo de pívot y el juego de espaldas al aro y tiene también buena mano en la corta y media distancia. Queremos estudiar su capacidad de adaptación al equipo y valorar si es el jugador adecuado para las características del nuestra plantilla y para el nivel de nuestras aspiraciones”.

Según contó Juanma Rodríguez, entonces director deportivo de Unicaja, en su presentación, el club le estaba siguiendo desde hacía años  y que incluso estuvo a punto de ficharle en 1999, con Bozidar Maljkovic. En aquel mismo acto, Gulyas expresaba que “en los últimos tres o cuatro años he querido venir a jugar a España y ahora voy a aprovechar mi oportunidad de quedarme aquí. No creo que el plazo sea corto [el contrato era de 45 días], creo que puedo demostrar lo que valgo”. Pero no pudo ser, no. 

Falta a Felipe Reyes con el Unicaja 2006-07.
Falta a Felipe Reyes con el Unicaja 2006-07.

A nivel internacional se dio a conocer en la temporada 99-2000 en el Pau Orthez, un equipo con especial ‘toque’ para los gigantes del Este europeo (caso Georghe Muresan). Solamente duró unos meses allí, pero después se estabilizó en Francia con Chalonnais (especial mérito tuvo el subcampeonato de la Copa Saporta del 2001 ante el Maroussi) y Villeurbanne. Fue consiguiendo cada vez mejores contratos en Rusia (Dínamo de Moscú) y Grecia (Olympiacos y Panellinios) antes de su gran temporada en el Ulker y la prueba fallida en Unicaja. Después, un año en Ucrania (Azovmash Mariupol) y regreso a casa, donde se enroló en su club de formación, el Atomerou SE Paks, desde 2007 a 2010, cuando se produjo su retirada con la retirada de su camiseta.

Sigue viviendo en Hungría, aunque de vez en cuando se pasa por Francia, el país donde dejó más huella. Hace unos meses el Chalonnais le invitó a un acto y le rindió tributo. Contaba entonces la curiosidad de que le costaba menos conducir 15 horas hasta allí que, dadas sus dimensiones, coger un avión. Según dijo, los de Chalon fueron “los dos mejores años” de su carrera.

No está del todo alejado del baloncesto, aunque su actividad principal sea cuidar de sus dos empresas. Impulsa el equipo femenino KSC Szekszárd. “No fue fácil decir adiós al deporte que practiqué durante 20 temporadas como profesional”, recuerda. En el Atomerou está su hijo Milan, que es un base-escolta de 1,92 y 18 años. “No va a ser tan alto como yo. Además, es capaz de saltar”, bromea Robert.

En un reciente acto en Francia (Foto: www.lejsl.com).
En un reciente acto en Francia (Foto: www.lejsl.com).