Laurent Sciarra: Breve en Huelva... y máximo anotador de la final de unos Juegos

Laurent Sciarra: Breve en Huelva... y máximo anotador de la final de unos Juegos
Breve en Huelva... y máximo anotador de la final de unos Juegos

Javier Ortiz Pérez

Jugando un All Star en Francia.
Jugando un All Star en Francia.

No cayó en el lugar correcto en el momento adecuado un gran base como Laurent Sciarra. Es uno de los mejores franceses de la historia en su posición, solo por debajo de Tony Parker y, cuando ejercía en esa posición, Antoine Rigaudeau. Sin embargo, su adaptación y juego en Huelva en la temporada 97-98 (la única que la ciudad andaluza estuvo en la máxima categoría) no estuvieron a la altura de su prestigio. Una lástima porque pudo haber tenido unos grandes años en España y no fue así.

Sciarra era un jugador alto para su posición (1,95) que empezó jugando como alero y pívot y se acabó adaptando a director de juego sin problemas. No era sin embargo un gran atleta ni un tirador fino (tenía una mecánica muy poco ortodoxa), pero sí destacaba por su visión de juego y capacidad para repartir el balón. Quizás le penalizó aquí que fue su primera experiencia fuera de Francia (tras cuatro años a nivel pro9fesional en el Toulon y otros cuatro en el Racing de París, siendo líder de la liga en asistencias durante dos temporadas) y también caer en un equipo que iba de mal en peor y que ya había tenido problemas en el puesto de base con la marcha inesperada de Alejandro Montecchia en pretemporada.

Su sustituto fue Sciarra, que en once jornadas llegó a los 5,4 puntos, 2,4 rebotes y 3 asistencias. Jugando 27 minutos no es que sean grandes números, así es que cuando le llegó la oferta de la Benetton todos vieron ahí una oportunidad para quitarse un problema de encima. Curiosamente, su mejor partido fue el último, ante el Estudiantes (15-6-2 y 28 de valoración). Tenía entonces 24 años y mucho baloncesto todavía en sus manos, como demostró en Italia aquella misma campaña y posteriormente en Grecia (Panionios) y de nuevo en su país (Villeurbanne, París de nuevo, Dijon, Orleans y finalmente el Pau Orthez, con el que cerró su trayectoria en 2011 con nada menos que 37).

Defendido por Steve Nash en Sydney-2000.
Defendido por Steve Nash en Sydney-2000.

Fue durante muchos años (1995-2003) un fijo en la selección, con 113 internacionalidades absolutas y un momento culminante: el de la final de los Juegos Olímpicos de Sydney, donde se convirtió inesperadamente en el máximo anotador del partido frente a Estados Unidos. 19 puntos saliendo del banquillo (aunque en 31 minutos en la cancha) llevaorn su firma ante jugadores como Gary Payton, Jason Kidd y Tim Hardaway.

Como se podía prever por su estilo de juego, ahí dentro había un entrenador, primero en Vichy, después en Rouen y esta campaña en el Evreaux, de la Pro B gala. En un partido con el Rouen ante el Boulogne protagonizó un error tremendo, que casa muy poco con su carácter cerebral. Merece la pena ver el vídeo: con empate en el marcador a falta de pocos segundos, atacaba el base rival, que se acercó mucho a la banda donde estaba Sciarra. Inesperadamente, este movió las manos para tocar el balón y, claro, la técnica que le cayó le acabó costando el partido a su equipo. “Es mucho más fácil ser un jugador que entrenador. Hay menos estrés. Soy muy particular,  tengo muy "mal genio", como decimos, en casa, en el sur (es de Niza). Así que cuando veo que los chicos que no tienen esta cultura de baloncesto, que no viven de baloncesto todo el tiempo, me molesto. Mi misión es adaptarme y reclutar a chicos que sean como yo”, dice en esta entrevista. Tuvo también un pequeño paréntesis colaborando con los medios de comunicación en un programa llamado ‘Equipo Sciarra’ de Eurosport y como comentarista en Radio Montecarlo.

Como entrenador, en la actualidad.
Como entrenador, en la actualidad.