Daniel Farabello: Prestigio y generosidad argentinas al servicio de Menorca

Daniel Farabello: Prestigio y generosidad argentinas al servicio de Menorca
Prestigio y generosidad argentinas al servicio de Menorca

Javier Ortiz Pérez

Con la selección argentina.
Con la selección argentina.

Una temporadita tuvimos por aquí a Daniel Farabello, un base que hizo la transición entre aquella Argentina que no brillaba demasiado en las competiciones internacionales y la que después sería subcampeona del mundo y campeona olímpica. En estas dos grandes citas no estuvo, sin embargo, nuestro protagonista, que siempre se ha quejado de cierta mala suerte. En Indianápolis-2002 fue descartado a última hora a favor de Lucas Victoriano. Mientras, en Atenas-2004 una lesión le impidió aspirar al puesto que parecía que podía dejar vacante Alejandro Montecchia, que también tenía problemas físicos. Pero sí fue bastante habitual que vistiese la albiceleste, con los Mundiales de Toronto-94 y Japón-2006 y los Juegos de Atlanta-96 como citas de mayor renombre.

El equipo de Farabello en España fue el Menorca, adonde llegó ya siendo veterano (a punto de cumplir los 33) en la temporada 2006-07. Primero firmó un contrato temporal como sustituto de Rod Brown, que se había lesionado, pero convenció a todos y continuó hasta el final. A su rendimiento deportivo le unió una gran adaptación al vestuario: era el típico animador, siempre dispuesto a aportar una sonrisa o una broma.

Luchando por un balón con el Menorca 2006-07.
Luchando por un balón con el Menorca 2006-07.

Fue sobre seguro la secretaría técnica balear: aparte de por su pasaporte italiano, resultaba valiosa su experiencia europea, precisamente en la liga transalpina con Varese (2003-06). Casi siempre saliendo del banquillo, confirmó en Menorca su fama de jugador cumplidor: no miraba demasiado la canasta y solía buscar el pase. Su envergadura (1,94) también le aportaba algunas ventajas para jugar como ‘1’. Promedió 3,7 puntos y 2,1 asistencias en 15 minutos en pista.

Después regresó a Italia a cuatro años más, en Ferrara (2007-11). Su longevidad ha sido extraordinaria, ya que después de aquello le dio para estar tres temporadas postreras en Argentina (La Uníon 2011-12 y Sport Club Cañadense 2012-14), cumpliendo los 40 sobre una pista de baloncesto. En un homenaje que se le tributó el año pasado habló de un modo muy emocional, como podéis ver aquí.

Y eso que, “como todo niño de Argentina, siempre de chiquito jugaba al fútbol”, cuenta desde Cañada Gómez, en la provincia de Santa Fe. “Un día con mis padres nos mudamos a otra casa, que quedaba a unos metros de un club donde se practicaba baloncesto. Empecé a ir y nunca más lo dejé”.

Sostiene tener “muy buenos recuerdos” de esta campaña en Menorca, “a pesar de que estuvimos siempre en la zona baja de la clasificación. Nuestra última parte de la temporada fue muy buena y pudimos salvar al equipo en el último partido”. Se queda sobre todo con el “impresionante recibimiento de la gente cuando después de aquello volvimos a la isla”. Fue histórico aquello: ViveMenorca y Grupo Capitol Valladolid salieron beneficiados de un triple empate (balance 12-22) con el Etosa Alicante, que se marchó a la LEB. Los tres perdieron en la última jornada.

 El día de su retirada.
El día de su retirada.

Farabello se ve a sí mismo como “intuitivo para defender, gran lector del juego y generoso”, ya que, argumenta, “me gustaba sacarles provecho a las virtudes de mis compañeros”. Ahora todo eso lo está intentando transmitir como entrenador. “Trabajo con niños y también con adultos. Me gusta mucho dirigir... pero era más divertido jugar”, remarca, antes de enviar “un abrazo a todos”.