Giorgios Printezis: El agujero negro en Málaga de un ’hombre-Olympiacos’

Giorgios Printezis: El agujero negro en Málaga de un ’hombre-Olympiacos’
El agujero negro en Málaga de un ’hombre-Olympiacos’

Javier Ortiz Pérez

Fijo en la selección griega.
Fijo en la selección griega.

Hay jugadores que han nacido para vestir una camiseta y cualquier otra que se pongan les queda rara. O directamente, mal. Comprensible si se trata de una cuestión de adaptación o de identificación. Pero un caso especialmente extremo es el de Giorgios Printezis, uno de los ‘grandes’ de Europa durante este siglo con el Olympiacos y que durante casi dos años pareció una sombra de sí mismo con el Unicaja.

Nacido en Siros, una de esas encantadoras islas griegas tan de postal, Printezis se incorporó pronto al Olympiacos, que le tuvo cedido una temporada, la 2006-07, en el Larissa a la espera que terminase de madurar. El objetivo se consiguió: el chico, con 22 años, se convirtió en un jugador de primera línea, una fiera que llegó a ganar el concurso de mates del All Star heleno.

Aquel verano, los Spurs, siempre muy pendientes de lo que pasaba en Europa, le ‘draftearon’ y (número 58), aunque pronto traspasaron sus derechos a los Raptors. Él prefirió no arriesgar (ya se sabe que raro es el griego al que le haya ido bien en la NBA) y regresó al Olympiacos, donde estuvo dos campañas más.

En 2009 sí decidió intentar darle un giro a su carrera aceptando la oferta de tres años del Unicaja de la mano de un entrenador como Aíto García Reneses que pasó con él del enamoramiento a la desesperación. Tampoco le ayudó el físico, sobre todo un problema en el hombro que sufrió en un partido en Sevilla y que le atormentó constantemente. No llegaría a completar el segundo de los tres años, alternando las actuaciones brillantes con otras muy poco acertadas. Se le vio incómodo, como fuera de sitio, y Chus Mateo, sustituto de Aíto, pasó a contar muy poco con él. Sus últimas semanas, aunque se comportó con profesionalidad, fueron un constante ‘tira y afloja’ con el club malagueño para su rescisión, que salió en ‘solo’ 800.000 euros. Entre medias, un desagradable incidente protagonizado por su novia, la modelo rubia Vivi Tsiami, que escribió en Twitter: “Que jodan a Málaga, que los jodan”. Por cierto que ya no están juntos...

Lesión en el hombro en Sevilla.
Lesión en el hombro en Sevilla.

Y es que Printezis necesitaba volver al Palacio de la Paz y de la Amistad para desarrollar su mejor baloncesto. Aquella experiencia vestido de verde (quizás le causaba reparo defender los colores del eterno rival, el Panathinaikos) se saldó con 8,5 puntos y 2,8 rebotes en 18 minutos, palideciendo sobre todo en el tiro de tres puntos (24%).

De vuelta al Olympiacos en abril del 2011 le esperaba lo mejor: un papel predominante, tanto en la pista como en el vestuario. Eso se vio reforzado por lo sucedido en la final de la Euroliga del 2012, ante el CSKA, cuando lideró una remontada de 19 puntos en los últimos doce minutos y clavó la canasta que daba el triunfo faltando 0,7 segundos. Merece la pena verla. No ha sido su único título estos años, ya que repetiría con el máximo título continental el año siguiente.

En perfecta conjunción con Vasilis Spanoulis (otro que tuvo que volver para ser él mismo), no hay quien le tosa desde entonces en El Pireo, en un papel similar al que pueda tener Antonis Fotsis en Panathinaikos o anteriormente Fragiskos Alvertis. El pasado 22 de febrero cumplió 31 años, así es que nos queda Printezis para rato, se supone que siempre de rojo. Cuando le recordemos jugando en la Liga Endesa nos preguntaremos qué pasó realmente para que no estuviese a las alturas de las expectativas.

Canasta ganadora en la Euroliga del 2012.
Canasta ganadora en la Euroliga del 2012.