Javier García: ‘Caballo’, un tirador que está venciendo al cáncer

Javier García: ‘Caballo’, un tirador que está venciendo al cáncer
‘Caballo’, un tirador que está venciendo al cáncer

Javier Ortiz Pérez

Entrevistado como jugador en Sevilla en 1987.
Entrevistado como jugador en Sevilla en 1987.

“No lo publicito ni tampoco lo oculto. No me importa que se ponga”. Es la respuesta Javier García cuando se le pregunta si da su permiso para incluir en su reseña que hace tres años sufrió un carcinoma de cavum (o un cáncer de nasolaringe, como queramos llamarlo). De aquello se recuperó este escolta tirador que fue muy querido en el Caja San Fernando (donde jugó los primeros cuatro años tras su fundación) y en el baloncesto madrileño, aunque “hace no mucho tuve una pequeña recaída, pero fue una tontería, nada”.

Por las pistas le llamaban ‘Caballo’, un mote heredado de sus años en el minibasket. “Por mi forma de correr y de dar algún que otro salto, alguien empezó a llamarme ‘Caballito’. De ahí salió lo de ‘Caballo’ cuando me hice más mayor”, recuerda. Se trata de un producto del Ramiro de Maeztu: “Allí entré con seis años y con ocho ya estaba jugando. Estuve once años en la cantera del Estudiantes, quedando entre los mejores en los campeonatos de España juvenil y junior”, añade.

Su salto al baloncesto profesional fue inesperado. “La verdad es que no esperaba ganarme la vida con esto durante una época, como así sería. Jugaba en equipos de Segunda de Madrid como el Dribling y el Canoe, pero me llamó el Canarias en Primera B en 1979 y para allá fui. Cuando volví a Madrid, me fichó Gómez Carra para volver al Estudiantes y estuve dos buenos años, anotando mucho, pero no me renovaron. Después marché al Bosco de La Coruña y más tarde a otro Primera B como el Logos, una especie de filial del Estudiantes donde acabé como máximo anotador nacional de la categoría”.

Eso le abrió la puerta de “buenos contratos”, dice, en Andalucía, Primero en el Caja de Ronda 86-87 y a continuación en el Caja San Fernando, donde vivió momentos extraordinarios: los primeros pasos del club (17 puntos de media en la 87-88), el ascenso a la máxima categoría en la 88-89 (aportando él 15 tantos por choque), su debut ACB a continuación... Su experiencia ahí pudo haber sido mejor: demostró su clase como tirador en algunos encuentros, pero sufrió una hernia discal que le tuvo mucho tiempo en el dique seco.

En la actualidad.
En la actualidad.

Al final de la 90-91 decidió dejar las pistas, pero no el baloncesto. Y protagonizó una historia casi única: empezó la 91-92 como gerente del Collado Villalba (“tenía amistad con Pablo Casado y pensaron que podía cuadrar en el ese puesto”), pero a los pocos meses se desvinculó de la entidad al ver que el proyecto no contaba con los apoyos económicos prometidos. “Eso fue en noviembre. Pues bien, poco después, en enero, me llamaron del mismo club para que les echase una mano y reforzar el equipo. Eran mis amigos e hice lo que pude, pero ayudé a conseguir la permanencia en un ‘playoff’ ante el Gran Canaria, aunque finalmente el club no pudo quedarse en la liga”, cuenta.

Empezaron entonces “diez años sin hacer prácticamente deporte”, algo que rompió abruptamente para jugar en la liga de veteranos madrileña con Las Rozas. “Lo he dejado hace poco. Era ya mucho riesgo porque he tenido cuatro desprendimientos de retina. Ahora voy al gimnasio del Magariños”.

A nivel profesional, no consiguió terminar la carrera que había empezado, Económicas, pero sí ha estado embarcado en varias aventuras empresariales, “sobre todo proyectos míos, relacionados con el deporte y la publicidad”. También ejerció desde 1997 a 2004 como mánager general del Caja Segovia de fútbol sala cuando estaba en su máximo esplendor.

Para terminar esta alucinante historia... ¿cómo se veía como jugador? “La verdad es que fui evolucionando. Al principio era habilidoso, técnico. Luego ya fui más de tirar cuando pasé al profesionalismo y quedé como un triplista. Mido 1,86 y entiendo que hoy en día sería complicado, pero era sobre todo un escolta, aunque también podía ejercer como base. Hay algo que me caracterizó: en el 90% de los equipos en los que estuve fui titular”.