David Andersen: Puntería al servicio del Barcelona... solamente un año

David Andersen: Puntería al servicio del Barcelona... solamente un año
Puntería al servicio del Barcelona... solamente un año

Javier Ortiz Pérez

Recién llegado a Europa, en Bolonia.
Recién llegado a Europa, en Bolonia.

David Andersen solamente pasó un año en España, en el Barcelona 2008-09. Era el momento culminante de su carrera y por eso, después de ganar la Liga, aceptó por fin la llamada de la NBA, una decisión que acabaría siendo negativa para él. Nunca en Estados Unidos llegó a ejercer su juego con el mínimo atisbo del dominio que ejercía en Europa, donde se había convertido en un ganador nato.

Era (y sigue siendo, porque todavía está en activo) un tirador extraordinario, capaz de romper los partidos lanzando desde fuera ejerciendo como ‘5’ con sus 2,11. Una ‘rara avis’. Quizás no destacaba especialmente por su defensa, pero sí era competitivo en los momentos calientes de partido. Sin ir más lejos, ya cumplidos los 36 años realizó este pasado verano unos muy buenos Juegos de Río de Janeiro y a España la atormentó en el partido por la medalla de bronce, que al final se le escapó.

Ahora es feliz de regreso a su Australia natal, cuya competición doméstica no disputaba desde 1999. Lo suyo ha sido una vuelta a casa en toda regla: nació en Melbourne y juega en los Melbourne United, donde le tienen tanto respeto que le nombraron capitán nada más llegar. No es de extrañar: es uno de los mejores jugadores de la historia del país, sin ningún género de dudas.

Empezó a demostrarlo pronto, debutando siendo junior en la liga nacional, en la temporada 98-99 con los Wollongong Hawks. Pero solo duró un año, sobre todo después de conseguir el pasaporte de Dinamarca porque su familia proviene de allí: la Kinder de Bolonia, con muy buen ojo y dinero por entonces, le fichó para su súper equipo de aquella época, donde permaneció cuatro temporadas. Cuando aquello colapsó, supo montarse al que pasó a ser ‘caballo ganador’ en Italia, el Montepaschi Siena. Y a continuación, otro ‘contratazo’ con cuatro años en Rusia con el CSKA. La apuesta del Barcelona fue sobre seguro, aunque se le quedó en el tintero ganar la Euroliga, eliminado por sus ‘ex’ del equipo moscovita en semifinales. Con el CSKA sí la había ganado anteriormente en 2006 y 2008, así como en Bolonia en 2001.

Con el Barcelona 2008-09.
Con el Barcelona 2008-09.

Al menos sí pudo ganar la Liga como azulgrana poco después, prolongando así una tremenda racha de seis títulos nacionales consecutivos (uno en Italia, cuatro en Rusia y uno en España) con un balance de 21-2 en finales. En una entrevista en acb.com comentaba: “Siempre me motivo en partidos grandes, la presión me hace jugar mejor, pero no hay que olvidar que esto es un trabajo de equipo, una mezcla de todos los esfuerzos es lo que nos ha llevado aquí”.

Acababa ahí una temporada en la que había ido de menos a más (10,4 puntos y 4,2 rebotes en 23 minutos, pero subiendo a 14,5 y 5,2 en las finales). “Creo que soy el más afortunado de todos, por haber podido estar en grandes equipos y con grandes personas. Así es como se trabaja para ganar (...). Me gusta jugar Finales, es un sueño para cualquier jugador”, agregaba, considerando clave que “con la gran química que tenemos, el trabajo te lleva más fácilmente a la victoria. Creo sinceramente que nos hemos merecido el título (...). Yo gano porque este es el objetivo de este deporte. Juegas para ganar y yo siempre intento ganar”.

Es posible que se pueda hacer la lectura de que se equivocó yéndose a la NBA, pero tenía que intentarlo ya maduro y yendo tan ‘sobrado’ en Europa. Los americanos le perseguían desde 2002, cuando Atlanta le seleccionó en el puesto 37 del ‘draft’. Sus derechos acabaron en Houston, donde se quedó en 5,8 punots y 3,3 rebotes en 14,1 minutos. Se deshicieron de él y la segunda y última temporada la pasó jugando cada vez menos en Toronto Raptors (qué raro que no funcionase allí, con el cariño que les tienen a los europeos) y New Orleans. 

Partido por el bronce contra España en Río-2016.
Partido por el bronce contra España en Río-2016.

Qué mejor sitio para volver que Siena, ¿no? Pues no tanto. Firmó tres años, pero eso coincidió con el inicio del derrumbamiento del proyecto Montepaschi y solo cumplió el primero, ganando, como era costumbre, la liga. Tampoco completó los dos años que acordó con el Fenerbahce (donde tuvo que conformarse con una Copa). No inició la temporada 2013-14 en equipo alguno, aunque a mediados de la campaña le acogieron en el Estrasburgo francés. Fue el preludio a sus dos últimas temporadas Europas con el Asvel Villeurbanne, del que se despidió hace unos meses... ganando la liga, la octava de su vida (a las que habría que sumar las tres Euroligas, claro).

Quizás gane alguna más en Melbourne, donde, a su llegada, confesaba estar “emocionado por el desafío”. “Es un buen modo de poner fin a una larga carrera. Para mí, volver a casa ha sido un factor decisivo. Siempre he jugado fuera, pero tengo familia y amigos aquí y jugar ante dellos es algo grande”, añadía.

Por descontado, ha sido un fijo en la selección ‘aussie’, disputando los últimos cuatro Juegos Olímpicos de forma consecutiva. Le ha faltado una medalla a nivel internacional más allá de las ganadas en campeonatos de Oceanía, pero David, amigo, no se puede tener todo en esta vida.

Con su actual equipo, los Melbourne United.
Con su actual equipo, los Melbourne United.