Adrián Fuentes: Producto de Los Guindos, director de juego de corte defensivo

Adrián Fuentes:  Producto de Los Guindos, director de juego de corte defensivo
Producto de Los Guindos, director de juego de corte defensivo

Javier Ortiz Pérez

Siete partidos en Santiago en el 2010.
Siete partidos en Santiago en el 2010.

Adrián Fuentes es uno de esos productos de buen acabado que tan a menudo saca el Unicaja de su cantera, aunque luego no sea fácil encontrarles hueco en el primero. De hecho, nunca llegó a disputar un solo minuto ACB en Málaga, siendo de la ciudad, siendo su única oportunidad en la élite en la temporada 2009-10, cuando fue fichado por el Obradoiro como refuerzo en plena campaña.

La suerte no le acompañó entonces: aparte de caer en un equipo que estaba en serios problemas clasificatorios, se lesionó la rodilla de gravedad cuando únicamente había disputado siete encuentros y 47 minutos en total. A raíz de entonces, regresó a la LEB Oro (de donde procedía, ya que estaba en el filial del Unicaja, el Clínicas Rincón Axarquía) en equipos como Palencia, Canarias (ascenso incluido), Huesca, Navarra y Melilla, casi siempre como director de juego reserva. En los últimos años ha adquirido más protagonismo, aunque con el precio de bajar otro peldaño con Alicante y de nuevo Navarra (donde anda actualmente) y militar en Plata.

Según su propio testimonio, Fuentes ‘ha mamado’ el baloncesto desde muy niño. “Empecé con cuatro añitos. Mi madre había jugado y había sido entrenadora, así es que es un deporte con el que siempre he estado familiarizado”, cuenta. Se integró muy pronto en la cantera del Unicaja, mostrando unas grandes cualidades para la dirección de juego y la defensa. Uno de sus referentes fue sin duda Nacho Rodríguez, un ‘boquerón’ que llegó a lo más alto a base de constancia e inteligencia. A ambos les une también la lucha constnate por tener una mejor muñeca.

Foto oficial con el Basket Navarra 2016-17.
Foto oficial con el Basket Navarra 2016-17.

Su llegada a Santiago de Compostela tuvo algo de sorprendente. En el Clínicas Rincón Axarquía estaba promediando 4,1 puntos y 2,2 asistencias en 23 minutos cuando fue reclamado  en enero del 2010 para intentar resolver los problemas en la dirección del equipo gallego.  “Mi primer partido contra el Estudiantes jugué tres minutos porque llevaba muy poco entrenando con el primer equipo. Tengo mejor recuerdo del segundo, porque fue en el Palau. Tuve más tiempo en pista y fue como cumplir mi sueño”, apunta.  Cuando empezaba entrar más en dinámica (15 minutos ante el Fuenlabrada en lo que sería su penúltimo encuentro) llegó la grave lesión.

Según analiza, como  ha ido “cambiando un poco con los años”. “Cuando era más joven tenía un corte más defensivo, cambiaba el ritmo del partido desde la defensa. Ahora sigo intentando eso, aunque físicamente no sea el mismo, e intento controlar más los encuentros así, con más experiencia”, dice.

Ahora, a los 30 años, ha regresado a Pamplona con el fin de seguir disfrutando al máximo del baloncesto. Lo hace a un club que ha luchado mucho por continuar en competición y que conoce bien. “Tenemos mucha ilusión”, resalta, protagonizando los mejores números de toda su carrera. Aunque le queda todavía un tiempo sobre las pistas, sabe que le gustaría seguir ligado al mundo de la canasta “de una u otra forma” en el futuro. Ya tiene el primer título de entrenador y le gustaría sacarse el de segundo nivel.