Héctor ‘Pepito’ Romero: Grande en el basket venezolano, muy fugaz en Murcia

Héctor ‘Pepito’ Romero: Grande en el basket venezolano, muy fugaz en Murcia
Grande en el basket venezolano, muy fugaz en Murcia

Javier Ortiz Pérez

Con su selección.
Con su selección.

Sobre Venezuela sabemos más de su política que de su baloncesto, pero también produce de vez en cuando buenos jugadores. Es el caso de Héctor ‘Pepito’ Romero, al que vimos pasar fugazmente por España en los últimos partidos de la temporada 2006-07 con el Polaris Murcia. Solamente ocho jugadores nacidos en su país (y eso incluyendo a ‘Indio’ Díaz y Germán Gabriel, que son españoles por los cuatro costados) han pasado por la Liga Endesa.

Romero seguramente esté entre los cinco mejores de la historia venezolana: un ‘4’ de 2,02 fortísimo, con mucha agresividad mirando al aro. Su llegada a Murcia quizás resultó demasiado precipitada, en una circunstancia tan difícil como tener que sustituir al que era el máximo anotador de la liga, Marcus Fizer, en un equipo que luchaba por la permanencia. Solo jugó tres partidos, los dos primeros de forma bastante testimonial (cero puntos en seis minutos ante el Valladolid y 4 en 10 ante el Granada) y el último, frente a Granada, dando muestras de su auténtico potencial (15 y 8 rebotes en 22 ante el Unicaja). Al menos el equipo se salvó.

Lástima no haberle visto más en acción con otras condiciones porque hubiese podido ser un jugador útil. Aunque mayoritariamente ha jugado en su país, conoce bien otras ligas como la israelí (Haifa-Ramat Hasharon, donde acumuló un ‘doble doble’ tras otro), la griega (Larissa) y la italiana (Scafati, Udine y Siena, donde llegó a ganar una liga, aunque con poca participación). Se trata de un jugador de formación norteamericana: pasó cuatro años entre el ‘community colege’ de Independence y la universidad de Nueva Orleans, aunque no consiguió  ser ‘drafteado’ tras lesionarse de gravedad en su último año. Su sueño (no cumplido) siempre ha sido jugar en la NBA.

Luchando bajo tableros con el Murcia ante el Granada.
Luchando bajo tableros con el Murcia ante el Granada.

Hay un buen artículo en Hispanos NBA que, aunque bastante antiguo (2008) narra bien toda su lucha: su obsesión por jugar constantemente de niño al baloncesto (“mi familia me tenía que ir a sacar de la cancha”), su progresión física (de ser un ‘palillo’ a estar muy musculado), la lesión en Nueva Orleans, donde había perdido la beca por haber sido profesional anteriormente... En verano del 2006 tuvo su gran ocasión participando en la liga de verano con los Portland Trail Blazers, pero le limitaba su estatura para jugar de ‘4’ e intentaba transformarse en ‘3’.

Pasado ese tren, se ha convertido en un imprescindible de la corta pero intensa liga de Venezuela, primero en los Marinos de Anzoategui, después en los Trotamundos de Carabobo y ahora en los Bucaneros de la Guaira. Con 36 años ha promediado en la última campaña 12,5 puntos y 4,3 rebotes en 25 minutos. En el último ‘All Star’ fue el jugador más votado por la ‘fanaticada’. Conociendo la facilidad que tienen por allí para prolongar sus carreras, se intuye que le queda baloncesto para rato todavía. A juzgar por las fotos que cuelga en su Twitter (@pepitoromero), está más musculoso que nunca.

 Una última curiosidad: ¿por qué le llaman ‘Pepito’?. Muchas veces ha contado que es así desde los 17 años, cuando era “muy delgado y amarillo y me parecía al pepito, una comida típica de mi país”. 

Imagen reciente.
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