Rolf Van Rijn: El 2,17 que jugó (muy poco) unos ‘playoffs’ con el Real Madrid

Rolf Van Rijn: El 2,17 que jugó (muy poco) unos ‘playoffs’ con el Real Madrid
El 2,17 que jugó (muy poco) unos ‘playoffs’ con el Real Madrid

Javier Ortiz Pérez

Imagen en la época de jugador.
Imagen en la época de jugador.

Uno de los fichajes más raros de la historia de la sección de baloncesto del Real Madrid, sin duda. Rolf Van Rijn se mantiene como único holandés que ha jugado en ella. Solo los muy ‘freaks’ le recordarán: fue el refuerzo ‘de urgencia’ para los ‘playoffs’ de la temporada 1997-98, pero apenas tuvo oportunidades, aparentemente falto de nivel para el desafío. Lo que no le faltaban fueron los centímetros: 217. Ya se sabe que una de las obsesiones del club blanco por entonces era encontrar su propio ‘Roberto Dueñas’. En su caso, había el aliciente extra de que contaba con pasaporte comunitario (era la segunda temporada de apertura de las fronteras para jugadores de la Unión Europea). Fue un poco lo que le sucedió al Baskonia con su compatriota Serge Zwikker, aunque no se habían creado tantas expectativas ni firmó un contrato tan lucrativo.

No es muy habitual lo que ocurrió con él, ni tampoco lo es su currículum. Jugó con el PSV Eindhoven en la liga de su país, pero con 21 años aceptó una oferta de la pequeña universidad de Butler (famosa años después gracias a Brad Stevens) y allí estuvo hasta los 25, sacándose dos carreras (Informática y un grado de Matemáticas) y poniendo bastantes tapones, su (previsible) gran especialidad. De hecho, sigue teniendo el récord de ‘chapas’ en una sola temporada de toda la historia del equipo.

Actualmente.
Actualmente.

Cuando acabó la última temporada recibió una oferta del Real Madrid para incorporarse inmediatamente como refuerzo interior. Estaba siendo el gran problema del equipo, entonces dirigido por Tirso Lorente, que había sustituido a Miguel Ángel Martín. Era algo así como una prueba: firmó un contrato por mes y medio. No llegó a debutar en los últimos partidos de la liga regular, pero sí lo hizo en los ‘playoffs’ de modo testimonial: tres partidos (dos en cuartos ante el Pamesa Valencia y uno ante el TDK Manresa en semifinales) y seis minutos total en los que no llegó a anotar. Un rebote y dos pérdidas fueron sus estadísticas globales.

No renovó y después de aquello tuvo una carrera que no llamó la atención a nivel internacional, aunque sí que se movió  un poquito: Bélgica (Telindus Mons 98-99 y Charleroi 99-2000), Francia (Gravelines 99-2000), Suiza (Riviera 2000-01) y finalmente de vuelta a casa (Rotterdam 2001-02). Baste el ejemplo de que ha costado mucho encontrar una foto (y bastante mala) de aquella época. Sin haber cumplido todavía los 30 se retiró.

Pese a que en Madrid no le fue bien, lo recuerda con cariño. “El tiempo que pasé allí fue maravilloso. Fue mi primera experiencia profesional y la disfruté profundamente”, cuenta, con mucha habilidad. “El club era magnífico y la ciudad muy bonita, con muchas cosas para hacer. La gente siempre fue muy amable conmigo”, añade. Van Rijn se considera a sí mismo como “un jugador complementario, ayudando al equipo en lo que necesitase para ganar. Me encantaba taponar y hacer mates”.

Ahora trabaja en el área de la informática, de regreso a Estados Unidos, donde vive con su mujer y los dos hijos de ambos. “Soy vicepresidente de información tecnológica de una empresa llamada Red Diamond. Tiene la sede en Alabama y estamos dedicados al café y al té”. Podéis echar un ojo a su perfil de Linkedin aquí (sin apenas referencia al baloncesto, por cierto).