Walter Palmer: El hermano de Crawford defiende a los deportistas

Walter Palmer: El hermano de Crawford defiende a los deportistas
El hermano de Crawford defiende a los deportistas

Javier Ortiz Pérez

Con Utah Jazz (90-91).
Con Utah Jazz (90-91).

La mayoría con una cierta edad en el basket recordamos a Crawford Palmer, el norteamericano nacionalizado francés que pasó por Joventut y Cáceres y fue plata con su segundo país en Sydney-2000. De él ya hablamos aquí en su momento. A quien traemos hoy es su hermano, a quien cuesta más visualizarle como ex jugador de la liga española. No es raro que sea así: Walter Palmer solo disputó dos encuentros con el Argal Huesca en la temporada 92-93.

Hay al menos dos cosas en las que Walter gana a Crawford: en la altura (distintas fuentes dan desde 2,15 hasta 2,18) y en el hecho de haber jugado en la NBA, aunque fuese poquito. Nacido en Ithaca (Nueva York) y formado en el Darmouth College, se coló en la segunda ronda del ‘draft’ de 1993 (número 33), elegido por los Utah Jazz. Pensaban hacerle reserva habitual del aún más gigantesco Mark Eaton, pero solo disputó 28 partidos en la 90-91 (1,4 puntos y 0,8 rebotes de promedio) y no cumpliría su segundo año de contrato.

Tuvo entonces su primera experiencia en un país en el que pareció sentirse especialmente cómodo: Alemania. El EndBW Ludwignsburg fue el primero de los seis equipos teutones a los que serviría hasta el 2003. Entre medias, tuvo una segunda ocasión en la NBA (otra vez poco protagonismo en los Mavericks 92-93, 20 partidos), el fichaje por un histórico como el entonces denominado Stefanel Milán y un par de experiencias en Argentina y Francia.

Capítulo aparte su ‘momentito’ en Huesca entre febrero y marzo de 1993. El club aragonés se había hartado del bajo rendimiento de Ben Coleman y trajo a Palmer con el objetivo de sellar su aro. Su debut en Granollers no fue malo (14 puntos y 9 rebotes) ni tampoco su fugaz estreno en casa ante el Unicaja (9 y 8), pero quizás se dieron cuenta de que querían a alguien más resolutivo en ataque y ese perfil lo daba mejor su sustituto, Irving Thomas.

En la actualidad, como abogado (Foto: Japan Times).
En la actualidad, como abogado (Foto: Japan Times).

Tras su retirada, ha seguido vinculado al baloncesto, aunque de un modo insospechado: como abogado especializado en defender los derechos laborales de los deportistas. Por ejemplo, ayudó en 2005 a formar el sindicato de baloncestistas profesionales en Alemania. “Nunca fui una estrella, pero fui feliz de tener una carrera. Jugué 13 años aquí y allá, así es que fue magnífico”, declaró en una entrevista reciente en Japan Times. “Aprendí mucho de Jerry Sloan en los Jazz. Era fascinante. También de John Stockton y Karl Malone, de cómo hacían el ‘pick and roll’. Eso me ayudó el resto de mi carrera”.

Al igual que su hermano Crawford, se quedó a vivir en Europa. Walter se asentó en Nyon (Suiza) y es parte importante de UNI Sport PRO, la unión europea de sindicatos de jugadores que colabora directamente con su equivalente en la NBA.  Dice sentirse cómodo en su papel. “Es mi trabajo. Intento ayudar a la gente que tiene problemas y lo disfruto. Me aseguro de que las personas son tratadas bien”, remarca.