Joan Creus: El hijo del mítico ‘Chichi’ quiere abrirse camino por sí mismo

Joan Creus: El hijo del mítico ‘Chichi’ quiere abrirse camino por sí mismo
El hijo del mítico ‘Chichi’ quiere abrirse camino por sí mismo

Javier Ortiz Pérez

Internacional en categorías inferiores.
Internacional en categorías inferiores.

Obviamente, cuando se habla de Joan Creus (Custodio de segundo apellido) se tiene que hablar de su padre, el mítico Joan ‘Chichi’ Creus (Molist), sin duda uno de los mejores bases de la historia del baloncesto español y héroe del sorprendente título liguero ganado por el TDK Manresa en 1998. Ambos coinciden en la misma posición en la pista y probablemente el gran desafío de Creus ‘hijo’ es hacer olvidar su ascendencia y ser juzgado solo por lo que es. La comparación familiar, cuando hay una gran estrella de por medio, suele ser odiosa.

En casa de los Creus siempre ha habido balones de baloncesto. El niño tenía seis años cuando su padre se adueñó del Nou Congost en aquella final ante el Tau y pudo disfrutar de forma bastante consciente de la fiesta. Quizás ya entonces pensaba que se ganaría la vida haciendo lo mismo, pero él lo desmiente.  “Yo era muy pequeño. Tenía 5 años y en esa edad no sabes bien lo que te gusta de verdad entonces. Me puse a hacer lo que toda mi familia hacía: baloncesto. Mi padre jugaba, mi madre entrenaba y mi hermana jugaba también”, resume.

Dos temporadas en Manresa.
Dos temporadas en Manresa.

Jugó hasta el segundo año de infantiles en el Granollers para pasar de ahí a las categorías inferiores del Barcelona. Al tiempo que se hacía un fijo en las selecciones españolas, fue escalando peldaños hasta alcanzar el primer equipo. Sus únicos doce segundos en la Liga Endesa con la camiseta azulgrana debieron saberle a gloria fugaz. Fue ante el Lagun Aro GBC. “Recuerdo que Navarro me dijo que estuviera preparado, porque íbamos ganando de bastantes puntos y era probable que Xavi Pascual me hiciera debutar. Estaba muy nervioso y esos nervios aumentaron cuando espere más de un minuto sentado para salir a pista, ya pensaba que no saldría y Joe Ingles cruzó toda la pista para hacer una falta y que yo pudiera salir a jugar. Nunca lo olvidaré, fue un detalle muy grande por su parte”.

El círculo lo completó las dos siguientes temporadas (2012-13 y 2013-14), cuando ejerció como director de juego en Manresa. Su tercer equipo en la élite fue en la siguiente el Estudiantes, al que llegó para completar una campaña que había empezado en LEB Oro con la Unión Financiera Oviedo. En la segunda categoría del basket nacional regresó para jugar en el Leyma Coruña.  “Ahora mismo la verdad es que estoy muy bien, repito aquí tras el año pasado y la verdad es que muy cómodo y además las victorias nos están acompañando, así que podríamos decir que mejor imposible, pero ya sabemos cómo es esto, lo importante es cómo se acaba, no cómo empieza. Pero pienso que estamos trabajando bien y estamos en el camino correcto para estar arriba”, remarca. 

Como jugador, se considera “un base al que le gusta mucho hacer jugar al equipo. No me considero nada egoísta y siempre pienso por el bien del equipo. Intento que los jugadores estén bien colocados porque así la jugada pueda llegar a su propósito y así poder obtener canastas que al final es lo que te hace ganar. Me considero buen defensor y muy intenso con capacidad para transmitir eso a mis compañeros”.

En la actualidad, con el Leyma Coruña.
En la actualidad, con el Leyma Coruña.

¿Y el futuro? Es pronto para preverlo porque al filo de los 25 años se supone que le quedan muchas asistencias que repartir. Pero no lo pierde de vista. “En breve cuando me saque el nivel B1 de inglés  ya tendré por fin el grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y quiero hacer algo relacionado con eso, pero aun no sé el qué exactamente”, comenta.