Sean Singletary: Pocos minutos en Vitoria y muchas reflexiones ahora

Sean Singletary: Pocos minutos en Vitoria y muchas reflexiones ahora
Pocos minutos en Vitoria y muchas reflexiones ahora

Javier Ortiz Pérez

Caja Laboral 2009-10.
Caja Laboral 2009-10.

Pasó bastante inadvertido Sean Singletary en el Baskonia (entonces Caja Laboral) 2009-10.  Podía esperarse una mayor participación que esos 11 minutos de media (2,3 puntos y 1,4 asistencias) en 18 partidos. Pero ya se sabe que cuando un jugador no le entra por el ojo a Dusko Ivanovic, no le entra. Singletary, que traía un currículum interesante, no concluyó la temporada, también afectado por una lesión. Compartió dirección de juego con Marcelinho y Pau Ribas, lo cual no le puso tampoco fácil el protagonismo.

En un mail bastante filosófico que nos ha hecho llegar, Singletary recuerda muy de pasada ese momento en su carrera, aunque sí habla de Ivanovic como “uno de los entrenadores más famosos de Europa”. A Vitoria había llegado después de una buena carrera universitaria en Virginia (2004-08) que no había tenido demasiada continuidad en la NBA, pese a ser elegido con el número 42 del ‘draft’ por Sacramento. Con los Kings no llegó a jugar en la 2008-09, pero sí 13 partidos en Phoenix y otros 24 en Charlotte (8,2 minutos de promedio solamente...).

Mejor recuerdo tiene de Bélgica, donde ganó la liga con el Oostende, en el 2013. “Fue mi mejor año en Europa. Estaba lleno de jugadores no egoístas. Mi tiempo allí me dio un mejor entendimiento de cómo trabajar y ser eficiente en una unidad colectiva”, reflexiona.

Es un chico que, por lo que cuenta, sufrió mucho, sobre todo en la época universitaria. “Me impulsó manejar todos los problemas que tuve, con las enfermedades de mis padres (cáncer de pecho y próstata) y la ansiedad por separarme de mis hermanos (destinados a Irak, Afganistán y Guantánamo). A pesar de todo tuve éxito dentro y fuera de la cancha gracias a mi familia y nuestra fe en Dios”, apunta.

En la actualidad.
En la actualidad.

Eso sí: le dolió no entrar en la primera ronda cuando le habían asegurado que podía ser así. Él mismo cree que debió acabar mucho más adelante. “Sentí que me faltaban al respeto y cómo se esfumaba la posibilidad de tener un dinero garantizado. En las pruebas pre-draft había estado muy bien con Houston Rockets, pero ellos eligieron a Aaron Brooks como número 24”, lamenta. En su breve periodo en la NBA tuvo que seguir muy preocupado por las enfermedades de sus padres.

Su último equipo en el 2014 fueron los Erie BayHawks de la D-League. En los últimos meses ha emprendido una academia sin ánimo de lucro para enseñar fundamentos y valores a chicos jóvenes. “He estado estudiando el baloncesto durante mi vida entera y es una herramienta que Dios nos ha dado que puede ser usada. Creo que hay una serie de valores que pueden dar fe para tener éxito durante nuestro tiempo aquí en la Tierra”. Entre sus planes de futuro está ahondar por este camino, “llevar a la gente por un camino positivo. Me gustaría manejar una franquicia de la NBA y repartir amor alrededor del mundo”. Podéis seguirle en Twitter en @seansingletary.