Greg Woodard: ‘Temporero’ en Lliria, descartado en Badalona... y experto inversor

Greg Woodard: ‘Temporero’ en Lliria, descartado en Badalona... y experto inversor
‘Temporero’ en Lliria, descartado en Badalona... y experto inversor

Javier Ortiz Pérez

A prueba (sin éxito) en el Joventut 94-95.
A prueba (sin éxito) en el Joventut 94-95.

 

Greg Woodard. El nombre en sí no dice mucho, ¿verdad? Tampoco la cara: un ‘blanquito’ con aspecto de empollón. En el baloncesto español tuvo su pequeño momento ‘en dos tiempos’, sin que tampoco diese la impresión de acertar con cada uno de los sitios por los que pasó, Lliria y Badalona.

Woodard creció en Rochester, en el estado de Nueva York, y tuvo cuatro buenas temporadas en la universidad de Villanova desde 1988 a 1992, especializándose en el tiro de tres. Pero eso no le dio para poder entrar en el ‘draft’ de aquel año. Persiguió el sueño de la NBA en el campus de pretemporada con los Knicks, pero, como podía sospecharse, no se quedó en la plantilla definitiva.

En octubre tuvo su primera oportunidad como jugador profesional. Scott Roth se había lesionado en el Ferrys Lliria y nuestro hombre firmó un contrato temporal. Lo hizo razonablemente bien en los nueve partidos que le dio tiempo a participar: 16,1 puntos en 34 minutos de media con un buen porcentaje del 44% en los lanzamientos desde 6,25. Se mostró como un jugador fiable, aunque unidimensional en la posición de escolta. Ni ayudaba al rebote (2,1) ni en la distribución de balón (0,7 asistencias). Y, aunque Roth no estaba haciéndolo demasiado bien (acabaría sustituido por Nenad Markovic), a nadie se le ocurrió darle su puesto definitivamente a Woodard.

Imagen corporativa en Manning & Napier.
Imagen corporativa en Manning & Napier.

La siguiente campaña la pasó en el Valence  francés. En su momento se publicó que había superado allí los 30 puntos por partido, pero cuesta creerlo. Fue un ‘dato’ que salió a colación de su incorporación, en verano de 1994, a un Joventut en crisis económica que ya no podía permitirse americanos multimillonarios. Pedro Martínez confiaba que superase el periodo de prueba al que aceptó someterse, pero no fue así y no llegó a debutar en competición oficial. Se mostró nervioso, demasiado presionado por la situación de tener que ganarse el puesto en los encuentros amistosos.

Hubo poco más baloncesto profesional en su vida. Aquella 94-95 jugó en Argentina, en el Atlético Santa Paula Gálvez, como sustituto de Eric Monroe. Todo hace indicar que fue entonces cuando decidió cambiar laboralmente de gremio y colgar las botas. No parece que le haya ido mal: regresó a casa, a la universidad de Rochester, y completó un grado superior en administración de empresas, según su perfil de Linkedin. A partir de entonces, ha trabajado en el mundo de las inversiones en grandes corporaciones como UBS, JP Morgan y Bear Stearns. En los últimos años está en Manning & Napier Advisors y su opinión tiene peso como gestor de fondos, como puede comprobarse en artículos tan técnicos como este de 2012.