Randy Meister: Tosco, pero importante en un Real Madrid eurocampeón

Randy Meister: Tosco, pero importante en un Real Madrid eurocampeón
Tosco, pero importante en un Real Madrid eurocampeón

Javier Ortiz Pérez

Tres años en el Real Madrid.
Tres años en el Real Madrid.

Ya en plan crepuscular pudo inscribir su nombre en la enciplopedia ACB Randy Meister, un pívot norteamericano mucho más recordado por su etapa anterior en Real Madrid (y Estudiantes) que por su aportación en el Cafisa Canarias 83-84, en la ‘liga del cambio’. Era ya por entonces un jugador veterano, de 30 años, que promedió 11,6 puntos y 9,3 rebotes en el conjunto de La Laguna en lo que fue la primera campaña de la nueva época del basket nacional.

Venía avalado por un historial importante que incluyó dos ligas vestido de blanco (78-79 y 79-80) y una Copa de Europa, la de 1980, en Berlín ante el Maccabi. Ante la batería de anotadores que tenía aquel conjunto de Lolo Sainz, Meister, de 2,07 y 100 kilos, encajaba a la perfección por su dureza defensiva, poder reboteador y pocas filigranas. Técnicamente no era ningún portento, pero ni falta que hacía. Ese mostacho ocupaba mucho espacio en el centro de la zona y también servía de ‘adiestrador’ para un jugador emergente como Fernando Romay.

Nacido en Watertown (en el estado de Nueva York) y formado en Penn State, no tuvo éxito en su momento en su intento de entrar en la NBA, entrando en la sexta ronda del ‘draft’ de la ABA elegido por los Kentucky Colonels. Pero su destino estaba claramente en Europa, primero en el Estudiantes (hay que remontarse a la temporada 75-76 nada menos), donde no convenció plenamente. Sí lo hizo en Italia, con el Mobilgirgi de Varese, lo que le valió para recibir la llamada madridista en 1978.

Taponazo con el Cafisa Canarias 83-84.
Taponazo con el Cafisa Canarias 83-84.

Tanto le gustaba a Sainz que decidió postergar a un mítico como Walter Sczerbiack a disputar únicamente la Copa de Europa y dar cancha a Meister en las dos competiciones, la nacional y la continental, ya que en España solo se permitía entonces un extranjero. Los resultados saltaron a la vista en las dos temporadas en las que nuestro protagonista vistió de blanco. Su momento de gloria llegó en aquel 27 de marzo de 1980 cuando, en el Deutschehalle de Berlín occidental le hizo 21 puntos al Maccabi y el Madrid se impuso por 89-85. Tardaría 15 años en volver a ganar una Copa de Europa.

La  tercera de sus tres temporadas en Madrid no se pareció en nada a las dos anteriores, perdiendo el equipo la hegemonía a manos del Barcelona, lo que acabaría suponiendo su salida hacia el Niza francés.

En Canarias, en la primera Liga ACB, se reencontraría con ex compañeros madridistas como Walter Sczerbiack y Luis María Prada (sí, el de los tres tiros libres). Esa aventura, más modesta, también terminó bien con la permanencia del equipo que dirigía otro norteamericano, Gary Trevett, y que contaba en sus filas con Carmelo Cabrera. Fueron las últimas canastas en España de un jugador muy comprometido.